RIOS MONTT CONDENADO A 80 AÑOS DE PRISIÓN

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RIOS MONTT CONDENADO A 80 AÑOS DE PRISIÓN

Mensaje por Nosferatu el Dom Mayo 12, 2013 2:16 am



Ríos Montt pasa su primera noche en prisión
El ex presidente de Guatemala fue condenado a 80 años de prisión por genocidio.



El ex dictador guatemalteco José Efraín Ríos Montt, condenado a 80 años de prisión por genocidio y delitos contra la humanidad, pasó su primera noche en prisión en una base militar que funciona como centro de detención civil. Rudy Esquivel, vocero del Sistema Penitenciario, informó que Ríos Montt fue encarcelado en el Cuartel de Matamoros, base militar donde él mismo se formó y que funciona como prisión para reos que pudieran estar en riesgo. Ríos Montt fue condenado el viernes a 50 años por genocidio y a 30 años por delitos contra los deberes de la humanidad. El tribunal emitió su sentencia 13 años después de haberse denunciado la muerte de miles de indígenas maya ixiles durante su gobierno de facto entre 1982 y 1983. Durante el juicio, que duró unos dos meses, decenas de víctimas testificaron sobre los delitos y atrocidades cometidos por los soldados durante la guerra civil guatemalteca. Un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas dio cuenta de por lo menos 200 mil muertes durante los 36 años que duró el conflicto armado guatemalteco (1960-1996).





"Esta conspiración satánica" sólo tiene éxito porque la gente no puede creer que  algo tan colosal y de monstruosa realidad exista.“
(Henry Makow)  
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Re: RIOS MONTT CONDENADO A 80 AÑOS DE PRISIÓN

Mensaje por Nosferatu el Dom Mayo 19, 2013 4:11 pm




El genocidio de Rios Montt que divide a Guatemala
La condena por genocidio al exgobernante militar, primera en América Latina,
divide a los guatemaltecos, por temores de que vuelva la violencia política o que los mayas
busquen independizarse



Las imágenes le dieron la vuelta al mundo: el acusado, Efraín Ríos Montt, con audífonos, escuchando la traducción del maya Ixil. Los testigos de la fiscalía con los mismos artefactos, oyendo la traducción del español.

De alguna manera, esas imágenes encapsulan lo que ocurre en ese país centroamericano: un hombre que fue Jefe de Estado necesita de traductores para entender a muchos de sus compatriotas. Y viceversa.

Ahora, ese hombre se convirtió en el primer exmandatario en ser condenado por genocidio en un tribunal nacional. Y esos indígenas celebran una de las pocas ocasiones en que, desde un representante del Estado, se apoya de tal manera sus derechos.

Pero la profunda división sigue allí.

¿Sólo un alfil?

Con todo lo que se ha mencionado el nombre de Ríos Montt en los últimos meses, algo que sorprende es que muchos de los guatemaltecos consultados lo definen como una figura menor dentro de todo este entramado.

Según dijo a BBC Mundo Antonio Ixtot, periodista de Prensa Libre, Ríos Montt ya no tiene ningún peso real en Guatemala y su partido político está 'muerto'.

Es algo en lo que coincide el sociólogo Edelberto Torres Rivas, uno de los intelectuales más respetados de Guatemala y Centroamérica.

'De los generales vivos de esa época es probablemente el que menos respaldo tiene dentro del ejército
Tuvo problemas con el ejército cuando el golpe de Estado del 82, tuvo problemas con la oligarquía, con su propia iglesia...', dijo a BBC Mundo.

Hay quienes creen que, precisamente por esa debilidad, fue posible llevar adelante un juicio que muchos -como Torres Rivas- consideran histórico: su figura problemática se deslizó por los intersticios de un sistema que, hasta ese momento, había sido granítico.

'No es genocidio'

Gustavo Porras, exdirigente del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP la guerrilla que actuaba en las zonas donde se cometieron las matanzas) y uno de los arquitectos del Proceso de Paz de 1996, no cree que el juicio sea histórico. Y dice con ironía 'el gran logro ha sido meter a un anciano de 86 años en su casa para que ahí se muera'.

Porras es, junto al diplomático y académico Eduardo Stein, uno de los principales críticos del juicio a Ríos Montt. Sus opositores los llaman, con sorna, los 'exfuncionarios'. Stein fue vicepresidente y canciller. Porras, secretario privado de la presidencia.

Durante el proceso judicial fueron dos de los 12 firmantes de una carta abierta titulada 'Traicionar la paz y dividir a Guatemala', en la que decian que el juicio por genocidio implicaba 'serios peligros para nuestro país, incluyendo una agudización de la polarización social'.

Tras el fallo, ¿sigue Porras pensando lo mismo? 'En estos 16 años desde la firma de la paz se había logrado un cierto ambiente de armonía. Eso se ha venido abajo con esta radicalización absurda', asevera a BBC Mundo.

Insiste en que no puede ser llamado genocidio lo ocurrido en la época en que él mismo era comandante guerrillero. 'No es una cosa de opinión, sino de la realidad que nosotros vivimos. Nunca, a lo largo del enfrentamiento armado, ni durante las conversaciones de paz, ni jamás dentro de la izquierda se habló de que hubiera habido genocidio'.

Y remata: 'La guerrilla, el EGP sobre todo, operó en un área donde los indígenas eran el 97% de la población. Y con el ataque del ejército a la base de la guerrilla, por supuesto que las víctimas fueron fundamentalmente indígenas. No minimizamos, ni mucho menos, la represión ni la crueldad con la que se actuó. Pero no fue por motivos étnicos'.

El razonamiento es que, detrás del la condena de genocidio, se puede venir el enjuiciamiento no sólo de individuos, sino del ejército y del propio Estado Guatemalteco.

Las víctimas

El abogado Edwin Canil no cree que Ríos Montt sea una figura menor. 'Es una persona con mucho poder, que representa a cierta sector del país. Si fuera sólo un chivo expiatorio no se hubieran presentado las reacciones que se dieron', aseveró a BBC Mundo.

Y cree con firmeza que lo que ocurrió fue genocidio: cuando tenía seis años vio cómo toda su familia, de la comunidad maya ixil, era asesinada por soldados. Fue el único sobreviviente.

Treinta años después, Edwin Canil fue uno de los abogados de la parte acusatoria. 'Para mí fue algo increíble. Siempre mantuve una cierta duda con el sistema de justicia de Guatemala, sobre si podría aguantar un caso de este calibre. Finalmente pudo. Fue asombroso'.

Luego de ver centenares de folios con pruebas, de escuchar decenas testimonios y sus propios, vívidos, recuerdos, a Canil no le cabe ninguna duda de que hubo genocidio. 'Hay documentos que muestran que, para el Estado, los indígenas eran peligrosos'.

El pasado, presente

El juicio contra Efraín Ríos Montt parece haber despertado algunos dragones del pasado en Guatemala.

Se nota, por ejemplo, en el regreso de un lenguaje típico de la Guerra Fría y el anticomunismo, como el de grupos que achacan todo a una 'conspiración marxista desde la Iglesia católica'.

Pero también en cómo se empiezan a alentar temores -que Canil considera centenarios entre la población mestiza- de que ahora los indígenas mayas van a buscar su autonomía y a desmembrar el país.

Otro dragón que resopla furioso es el del proceso de paz, firmado en 1996 y finiquitado con una amnistía general a militares y guerrilleros a la que el escritor Francisco Goldman llama 'piñata de autoperdón' en El Arte del Asesinato Político, su monumental investigación sobre el asesinato del obispo Juan Gerardi.

'Es difícil decir que con la firma de los acuerdos hubo reconciliación', dice el sociólogo Edelberto Torres Rivas. 'A partir de su cumplimiento debió llevarse a cabo el proceso de reconciliar una sociedad. Creo que no se ha logrado plenamente'.

Para algunos, el proceso judicial y la condena ha servido para que la sociedad guatemalteca mire al más feroz y antiguo de todos sus monstruos: el racismo y la exclusión de sus comunidades indígenas.

¿Y ahora?

En la carta abierta 'Traicionar la paz y dividir a Guatemala', la docena de firmantes advertía que si se producía la condena por genocidio implicaba 'el peligro inminente de que la violencia política reaparezca'.

A esto, el escritor y poeta guatemalteco Otoniel Martínez responde que 'el fallo no se ha dado en medio de un país pacífico. Cuando este grupo de exfuncionarios se pronuncian, están hablando de una paz institucional que sólo ellos estaban viendo'.

'Sinceramente no creo que esto sea la chispa que incendie la pradera, sino que ratifica una necesidad que tiene el aparato estatal de legitimación. La chispa se encendió hace mucho y la firma de los acuerdos de paz fue una mala manera de apagarla', dijo a BBC Mundo.

Torres Rivas, sin embargo, cree que se está cuajando una crisis muy fuerte dentro de los sectores más conservadores y no descarta que se puedan producir asesinatos políticos selectivos.

Por ahora, con la orden de la juez Jazmín Barrios de que sigan las investigaciones de las matanzas de principios de los 80, es poco probable que las aguas se calmen. Durante el juicio un exmiltar, testigo de la fiscalía, acusó al actual presidente, el ex general Otto Pérez Molina, de ser cómplice.

Sólo los años dirán si, como confían algunos, de este proceso saldrá una Guatemala en la que un día su presidente no necesite de traductores para entender a buena parte de sus compatriotas.



http://noticias.prodigy.msn.com/internacional/el-genocidio-de-rios-montt-que-divide-a-guatemala-10




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