DISCURSO DEL OBISPO STROSSMEYER

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Re: DISCURSO DEL OBISPO STROSSMEYER

Mensaje por Fenix de hielo el Mar Mar 08, 2011 12:24 pm

Quizà pronunciò el discruso, y luego fue obligado a retractarse, o se le presionò para que desmintiera su autorìa.
Como obispo, sabemos que ya tiene un compromiso mayor con la Iglesia, y tiene acceso a informaciones que otros sacerdotes no poseen.
De todos modos, màs allà de si pronunciò o no este discurso, tal como dices, el contenido es de tomar en cuenta.
Aquì hay algunas conclusiones de los catòlicos al respecto sobre el vinculo del obispo con este discruso.

" Strossmayer nació, vivió y murió como un ferviente católico. Esta es la parte más gratificante de nuestra pequeña investigación: encontrar un hombre del talante de Strossmayer, católico, hombre de acción, apasionado por la unidad de los cristianos. Antes y DESPUÉS del Concilio recibió los honores del papa Pio IX (promotor y ejecutor del Concilio) y Leon XIII, quién lo defendió a capa y espada contra el emperador austriaco de turno (1888); en 1893, por ejemplo, el Vaticano publicó el primer misal en lengua glagolítica (el idioma inventado por los santos Cirilo y Metodio, de donde proviene la escritura de todas las lenguas eslavas) a instancias de Strossmayer. Y como estos, muchísimos otros datos sobre la catolicidad y celo apostólico de Strossmayer, que no viene al caso exponer aquí.

- Strossmayer pronunció CINCO discursos, NINGUNO atacando la infalibilidad del papa. Lo que él pretendía, básicamente, era lo siguiente: no dejar el oficio del obispo en la sombra, hacer que la infalibilidad de la iglesia recaiga también en todos los obispos, junto al papa, y sobretodo no declarar un dogma que, según él, alejaría a los Ortodoxos del camino de la unidad (y a los protestantes, por supuesto), camino que él había preparado con años de contactos con la iglesia Ortodoxa en Croacia y Rusia, especialmente. Esos eran los problemas de Strossmayer, esa era su opinión ante la eventualidad de la declaración del dogma. Si alguno lo duda, que nos diga en qué discurso dice lo que dicen que dijo (ese discurso "famoso", como vimos, es fantasma), y vamos a consultarlo y le mandamos el texto latino del discurso con su respectiva traducción.

-: Strossmayer aceptó las declaraciones del Concilio. Que le haya costado enormemente aceptarlo, o que durante el Concilio haya hecho todo lo posible para que no se diera la declaración del dogma, o que después del Concilio, privadamente y a sus amigos, manifestaba su rechazo no quita que, como pastor católico que era, haya aceptado lo que la Iglesia había decidido. De hecho Strossmayer no se unió con los "viejos católicos", que es el cisma de proporciones muy menores surgido después del Concilio por no aceptar la infalibilidad papal, con lo bien que le hubiera ido allí, pues tenía entre ellos mucha autoridad. Strossmayer hizo publicar en su diócesis los decretos del Concilio (hay dudas hoy en día sobre el entusiasmo que puso en este hecho -cosa más que entendible- pero eso no cambia que, bajo su gobierno, se publicó en su diócesis todo lo emanado del Concilio; al respecto, ver el trabajo de I. Sivric que citamos en la bibliografía), y murió aceptando sin ningún "pero" las doctrinas conciliares. Las dificultades pueden existir - y de hecho existen - en la comprensión y aceptación de un dogma, como entre nosotros nadie está obligado a estar convencido de la Trinidad, basta que crea que es así porque Dios lo ha revelado, le cueste o no le cueste en cuanto "ser pensante". Eso fue lo que hizo Strossmayer. Más detalles en la bibliografía.

-: La mayor parte de sus puntos de vista, anticipados para ese entonces, serían tomados en consideración en el Concilio Vaticano II (1962-1965). Este fue un hombre visionario. Algunos puntos no podrían sostenerse hoy, por tratarse de un dogma definido (¡no estaba definido mientras discutían!), pero recordemos que se trata de un padre conciliar, que expone en el aula lo que él piensa sobre temas que no todos aceptan. Luego, como ya sabemos, aceptó toda la doctrina, conservándose en total comunión con la Sede de Pedro. Además, uno de los puntos en que más insistía es en el lenguaje que se debería usar con respecto a los no-católicos, cosa que para entonces era una visión de futuro, más tarde plenamente aceptada en la Iglesia.

-: Era un fanático admirador del Concilio de Trento y en más de una oportunidad lo puso como ejemplo de lo que debía ser el Concilio actual, que ponía demasiadas restricciones a los obispos.

-: Después del Concilio trabajó incansablemente por la unión de los ortodoxos y protestantes con la Iglesia Católica. "


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Re: DISCURSO DEL OBISPO STROSSMEYER

Mensaje por Koryak el Miér Mar 09, 2011 3:28 pm

- Es que, de haber sido obra de los protestantes, tan sencillo como que lo hacen pedazos y se acabó!, pero pasó a la historia y como una "falsificación" ¿para que la dejaron continuar? El texto que dejas, tal parece que lo elogian a propósito como para decir: "Vean, él es incapaz de haber escrito una cosa así"

@Koryak escribió: Pero ni el primero, segundo, ni tercero, podrían aducir de la asignada posición una jurisdicción sobre sus compañeros.
La importancia de los obispos de Roma, procede, no de un poder divino, sino de la importancia de la ciudad donde está su Sede.

Monseñor Darboy no es superior en dignidad al arzobispo de Avignon; mas no obstante, París le da una consideración que no tendría, si en vez de tener su palacio en orillas del Sena, se hallase sobre el Ródano. Esto que es verdadero en la jerarquía religiosa, lo es también en materias civiles y políticas. El prefecto de Florencia no es más que un prefecto, como el de Pisa, pero civil y políticamente es de mayor importancia.

He dicho ya que desde los primeros siglos el Patriarca de Roma aspiraba al gobierno universal de la Iglesia. Desgraciadamente casi lo alcanzó, pero no consiguió ciertamente sus pretensiones, porque el emperador Teodosio II hizo una ley, por la cual estableció que el Patriarca de Constantinopla tuviese la misma autoridad que el de Roma.

Los padres del Concilio de Calcedonio, colocan a los obispos de la antigua y nueva Roma en la misma categoría en todas las cosas, aún en las eclesiásticas. (Can. 28).

El sexto Concilio de Cartago prohibió a todos los obispos se abrogasen el título de príncipe, de obispo de los obispos, u obispos soberanos.

En cuanto al título de Obispo Universal, que los Papas se abrogaron más tarde, San Gregorio I, creyendo que sus sucesores nunca pensarían adornarse con él, escribió estas palabras:

"Ninguno de mis predecesores ha consentido llevar ese título profano, porque cuando un Patriarca se abroga a sí mismo el nombre Universal, el título de Patriarca sufre descrédito. Lejos está, pues, de los cristianos el deseo de darse un título que cause descrédito a sus hermanos."

San Gregorio dirigió estas palabras a su colega de Constantinopla, que pretendía hacerse Primado de la Iglesia. El Papa Pelagio II llama a Juan, obispo de Constantinopla, que aspiraba al Sumo Pontificado, impío y profano.

"No se le importe, decía, el título de Universal que Juan ha usurpado ilegalmente, --que ninguno de los Patriarcas se abrogue este nombre profano-- porque ¿cuántas desgracias no debemos esperar, si entre los sacerdotes se suscitasen tales ambiciones? Alcanzarían lo que se tiene predicho de ellos: "El es rey de los hijos del orgullo". (Pelagio II, Cett. 13).

Estas autoridades, y podía citar cien más de igual valor, ¿no prueban con una claridad igual al resplandor del Sol en medio del día, que los primeros obispos de Roma no fueron reconocidos como obispos universales y cabezas de la Iglesia, sino hasta tiempos muy posteriores?

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Re: DISCURSO DEL OBISPO STROSSMEYER

Mensaje por Fenix de hielo el Jue Mar 10, 2011 11:38 am

En este comentario se sugiere que el discurso si fue pronunciado por el obispo, pero luego interpolado.
La cuestiòn es que como la Iglesia mantiene sus documentos de los concilios en secreto, es dificil corroborar esto.

"La Enciclopedia Católica (propiedad literaria 1913, tomo XIV, p. 316) da un relato del Obispo Jossip Strossmayer (1815-1905) en el Primer Concilio Vaticano en 1870, del cual citamos: «En el Concilio Vaticano él era uno de los más notables oponentes de la infalibilidad papal, y se distinguió a sí mismo como un orador. El papa alabó »el latín extraordinariamente bueno», de Strossmayer. Un discurso en el cual él defendía el Protestantismo causó una gran sensación... Después del concilio Strossmayer mantuvo su oposición por más tiempo que los otros obispos y mantuvo una conexión con Johann J. Ignaz von Döllinger, el más grande historiador católico romano en Alemania. Sus libros imponían respeto universal.» Esto fue «hasta octubre de 1871. Entonces [Strossmayer] le notificó a von Döllinger y a Reinkens que él intentaba ceder "al menos exteriormente".»

Esto justifica las sospechas expresadas por el editor de The Bible Treasury en la misma nota, en la que añade: «Él [Strossmayer] declara que nunca dijo nada menospreciativo de la Sede Romana. Si no se conociera la casuística de la religión mundana, esto parecería decisivo en contra de que este discurso hubiera sido pronunciado por él. Pero es probable que, si fue pronunciado, puede haber sido interpolado por otros de modo que dé pie a poder negar su genuinidad una vez se dio aprobación al dogma y se desvaneció la fuerza de la oposición. Es dificil creer que el obispo Strossmayer no dijera nada en este sentido ante el rumor general.»
Von Döllinger y otros nunca cedieron, y rompieron con Roma, en el cisma de los llamados "Viejos Católicos". Por otra parte, los razonamientos expuestos en el discurso de Strossmayer son válidos tanto desde la historia como desde la doctrina bíblica, y lo presentamos tanto por su evidente interés histórico como doctrinal, ofreciendo como ofrece amplias pruebas de la falta de base para el papado y sus falsas pretensiones.
Corresponde a la Iglesia Católica Romana probar que Strossmayer no habló en el Primer Concilio Vaticano y que no habló contra la infalibilidad del papa. Sin embargo, la historia es explícita, tanto por su propia enciclopedia, que es perfectamente clara y explícita en dicho asunto, como por testimonios coetáneos. Por otra parte, sería deseable que la Iglesia de Roma diera a luz todos los documentos de ese controvertido Concilio."


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Re: DISCURSO DEL OBISPO STROSSMEYER

Mensaje por Koryak el Vie Mar 11, 2011 2:11 pm

Me encantaría saber que hizo el Vaticano (hacia Strossmeyer) después de este discurso.

Continúo:

Y por otra parte, ¿quién no sabe que desde el año 325, en el cual se celebró el primer Concilio Ecuménico de Nicea, entre más de 1.100 obispos que asistieron, no se hallaron presentes mas que diecinueve obispos de Occidente?

¿Quién ignora que los Concilios fueron convocados por emperadores, sin siquiera informarles de ello, y frecuentemente aún en oposición a los deseos del obispo de Roma? ¿O que Osio, obispo de Córdoba, presidió en el primer Concilio de Nicea, y redactó sus cánones? El mismo Osio presidiendo después el Concilio de Sardica, excluyó al legado de Julio, obispo de Roma. No diré más, mis venerables hermanos, y pasaré a hablar del gran argumento a que se refirió anteriormente, para establecer el Primado del obispo de Roma.

Por la roca (piedra) sobre que la Santa Iglesia está edificada, entendéis que es Pedro; si esto fuera verdad, la disputa quedaría terminada, mas nuestros antepasados, y ciertamente debieron saber algo, no opinan sobre esto como nosotros.

San Cirilo, en su cuarto libro sobre la Trinidad, dice: "Creo que por la roca debéis entender la fe inmovible de los Apóstoles." San Olegario, obispo de Poitiers, en su segundo libro sobre la Trinidad, dice: "La roca (piedra) es la bendita y sola roca de la fe confesada por la boca de San Pedro"; y en el sexto libro de la Trinidad, dice: "Es sobre esta roca, de la confesión de fe, que la Iglesia está edificada". "Dios, dijo San Gerónimo en el sexto libro sobre San Mateo, ha fundado su Iglesia sobre esta roca, y es de esta roca que el Apóstol Pedro fue apellidado". De conformidad con él, San Crisóstomo dice en su homilía 55 sobre San Mateo: "Sobre esta roca edificaré mi Iglesia, es decir, sobre la fe de la confesión". Ahora bien, ¿cuál fue la confesión del Apóstol? Hela aquí:

"Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente".

Ambrosio, el santo arzobispo de Milán, (sobre el segundo capítulo de la epístola a los Efesios). San Basilio de Salencia y los padres del Concilio de Calcedonia, enseñan precisamente la misma cosa.

Entre todos los doctores de la antigüedad cristiana, San Agustín ocupa uno de los primeros puestos por su sabiduría y santidad. Escuchad, pues, lo que escribe sobre la primera epístola de San Juan: "¿Qué significan las palabras edificaré mi Iglesia sobre esta roca? Sobre esta fe, sobre esto que dices, tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente."

En su tratado 124 sobre San Juan, encontramos esta muy significativa frase: "Sobre esta roca, que tu has confesado, edificaré mi Iglesia, puesto que Cristo mismo era la roca."

El gran obispo creía tan poco que la Iglesia fuese edificada sobre San Pedro, que dijo a su grey, en su sermón 13: "Tú eres Pedro, y sobre esta roca (piedra) que tú has confesado, sobre esta roca que tú has reconocido, diciendo: Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente, edificaré mi Iglesia sobre mi mismo, que soy el hijo de Dios viviente, la edificaré sobre mi mismo y no sobre ti."

Lo que San Agustín enseñaba sobre este célebre pasaje, era la opinión de todo el mundo cristiano en sus días. Por consiguiente, reasumo y establezco:

1º. Que Jesús dio a sus Apóstoles el mismo poder que dio a Pedro.

2º. Que los Apóstoles nunca reconocieron en San Pedro al vicario de Jesucristo y al infalible doctor de la Iglesia.

3º. Que el mismo Pedro nunca pensó ser Papa, y nunca obró como si fuese Papa.

4º. Que los Concilios de los cuatro primeros siglos, mientras reconocían la alta posición que el obispo de Roma ocupaba en la Iglesia por motivo de Roma, tan sólo le otorgaron una preeminencia honorífica, nunca el poder y jurisdicción.

5º. Que los santos padres, en el famoso pasaje: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", nunca entendieron que la Iglesia estaba edificada sobre Pedro (super Petrum), sino sobre la roca (super petram), es decir, sobre confesión de la fe del Apóstol.


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Re: DISCURSO DEL OBISPO STROSSMEYER

Mensaje por Nosferatu el Mar Mar 15, 2011 9:36 am

@Koryak escribió:Me encantaría saber que hizo el Vaticano (hacia Strossmeyer) después de este discurso.
Seguro que lo castigaron, pero quien sabe como! Te ayudo con el texto porque está algo largo:

Like a Star @ heaven


Concluyo victoriosamente, conforme a la historia, la razón, la lógica, el buen sentido y la conciencia cristiana, que Jesucristo no dio supremacía alguna a San Pedro, y que los obispos de Roma no se constituyeron soberanos de la Iglesia, sino tan sólo confiscando uno por uno todos los derechos del episcopado. (Voces: silencio, insolente protestante, silencio).

¡No soy un protestante insolente! ¡No, mil veces no!

La historia no es católica, ni anglicana, ni calvinista, ni interna, ni arminiana, ni griega cismática, ni ultramontana. Es lo que es, es decir, algo más poderosa que todas las confesiones de fe, que todos los Cánones de los Concilios Ecuménicos.

¡Escribid contra ella, si osáis hacerlo!. Mas no podréis destruirla, como tampoco sacando un ladrillo del Coliseo podríais hacerle derribar.

Si he dicho algo que la historia pruebe ser falso, enseñádmelo con la historia; y, sin un momento de titubeo, haré la más honorable apología. Mas tened paciencia, y veréis que todavía no he dicho todo lo que quiero y puedo; y aún si la pira fúnebre me aguardase en la plaza de San Pedro, no callaría, porque me siento precisado a proseguir,

Monseñor Dupanloup, en sus célebres observaciones sobre este Concilio del Vaticano, ha dicho, y con razón, que si declaramos a Pío Nono infalible, deberemos necesariamente, y de lógica natural, vernos precisados a mantener que todos sus predecesores eran también infalibles. Pero, venerables hermanos, aquí la historia levanta su voz con autoridad asegurándonos que algunos Papas erraron. Podéis protestar contra esto, o negarlo, si así os place; mas yo lo probaré.

El Papa Víctor (192), primero aprobó el Montanismo, y después lo condenó.

Marcelino (296 a 303) era un idólatra. Entró en el templo de Vesta y ofreció incienso a la diosa. Diréis, quizá, que fue un acto de debilidad; pero contesto: un Vicario de Jesucristo, muere, mas no se hace apóstata.

Liborio (358) consintió en la condenación de Atanasio; después hizo profesión de Arrianismo, para lograr que se le revocase el destierro y se le restituyese su Sede.

Honorio (625) se adhirió al Monoteísmo; el padre Gratri lo ha probado hasta la evidencia.

Gregorio I (578 a 590) llama Anticristo a cualquiera que se diese el nombre de Obispo Universal; y, al contrario, Bonifacio III (607 a 608) persuadió al emperador parricida Phocas, a conferírsele dicho título.

Pascual II (1088 a 1099) y Eugenio III (1145 a 1153) autorizaron los desafíos; mientras que Julio II (1509) y Pío IV (1560) los prohibieron.

Eugenio IV (1431 a 1439) aprobó el Concilio de Basilea y la restitución del cáliz a la Iglesia de Bohemia, y Pío II (1458) revocó la concesión; Adriano II (867 a 872) declaró el matrimonio civil válido; pero Pío VII (1800 a 1823) lo condenó.

Sixto V (1585 a 1590) publicó una edición de la Biblia, y con una bula recomendó su lectura, mas Pío VII condenó su lectura. Clemente XIV (1700 a 1721) abolió la compañía de los Jesuitas, permitida por Pablo III, y Pío VII la restableció.

Mas ¿A qué buscar pruebas tan remotas? ¿No ha hecho otro tanto nuestro Santo Padre, que está presente aquí, en su bula dando reglas para este mismo Concilio, en el caso de que muriese mientras se halla reunido, revocando todo cuanto en tiempos pasados fuese contrario a ello, aún cuando procediese de las decisiones de sus predecesores? Y ciertamente; si Pío Nono ha hablado ex cátedra, no es cuando desde lo profundo de su sepulcro impone su voluntad sobre los soberanos de la Iglesia.

Nunca concluiría, mis venerables hermanos, si tratase de presentar a vuestra vista las contradicciones de los Papas en sus enseñanzas. Por lo tanto, si proclamáis la infalibilidad del Papa actual, tendréis que probar, o bien que los Papas nunca se contradijeron, lo que es imposible, o bien tendréis que declarar que el Espíritu Santo os ha revelado que la infalibilidad del Papado tan sólo fecha 1870. ¿Sois bastante atrevidos para hacer esto?

Quizás los pueblos estén indiferentes y dejen pasar cuestiones teológicas que no entienden, y cuya importancia no ven; pero aún cuando sean indiferentes a los principios, no lo son en cuanto a los hechos.

Pues bien, no os engañéis a vosotros mismos. Si decretáis el dogma de la infalibilidad Papal, los protestantes, nuestros adversarios, montarán a la brecha, con tanta más bravura, puesto que tienen la historia de su lado; mientras que nosotros sólo tendremos nuestra negación que oponerles.

¿Qué les diremos cuando expongan a todos los obispos de Roma, desde los días de Lucas hasta Su Santidad Pío IX? ¡Ay! si todos hubiesen sido como Pío IX triunfaríamos en toda la línea; mas, ¡desgraciadamente no es así! (Gritos de ¡silencio, silencio, basta, basta!) ¡No gritéis, Monseñores! Temer a la historia es confesaros derrotados; y, además, aún si pudiéramos hacer correr toda el agua del Tíber sobre ella no podríais borrar ni una sola de sus páginas. Dejadme hablar y seré tan breve como sea posible en este importantísimo asunto.

El Papa Virgilio (538) compró el Papado a Belisario, teniente del emperador Justiniano. Es verdad que rompió su promesa, y nunca pagó por ello.




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"Esta conspiración satánica" sólo tiene éxito porque la gente no puede creer que  algo tan colosal y de monstruosa realidad exista.“
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Re: DISCURSO DEL OBISPO STROSSMEYER

Mensaje por Koryak el Miér Mar 16, 2011 3:32 pm

@Fenix de hielo escribió:Corresponde a la Iglesia Católica Romana probar que Strossmayer no habló en el Primer Concilio Vaticano y que no habló contra la infalibilidad del papa.
- ¡Exacto! que lo pruebe con argumentos irrefutables y AUTÉNTICOS,, pero claro... ya se murió Strossmeyer
Si no se conociera la casuística de la religión mundana, esto parecería decisivo en contra de que este discurso hubiera sido pronunciado por él. Pero es probable que, si fue pronunciado, puede haber sido interpolado por otros de modo que dé pie a poder negar su genuinidad una vez se dio aprobación al dogma y se desvaneció la fuerza de la oposición
- No que no? Solo la iglesia católica a producto de gallina quiere tener la razón! rego_o

@Nosferatu escribió:
Si he dicho algo que la historia pruebe ser falso, enseñádmelo con la historia; y, sin un momento de titubeo, haré la más honorable apología. Mas tened paciencia, y veréis que todavía no he dicho todo lo que quiero y puedo; y aún si la pira fúnebre me aguardase en la plaza de San Pedro, no callaría, porque me siento precisado a proseguir,
- "Así hablabla Zaratustra" clapyclap

El Papa Virgilio (538) compró el Papado a Belisario, teniente del emperador Justiniano. Es verdad que rompió su promesa, y nunca pagó por ello.
- Mwahahahahah y no fue el único! Pues sí esto lo escribieron los protestantes ¡vergüenza debería darle al vaticano de que saben más que ellos! Pobres... Neutral

elephant


Un poco más del discurso:

¿Es esta una manera canónica de ceñirse la tiara? El segundo Concilio de Calcedonia, lo condenó formalmente. En uno de sus cánones se lee: "El obispo que obtenga su episcopado por dinero lo perderá, y será degradado."

El Papa Eugenio III (1148) imitó a Virgilio. San Bernardo, la estrella brillante de su tiempo, reprendió al Papa, diciéndole: "¿podréis enseñarme en esta gran ciudad de Roma alguno que os hubiera recibido por Papa, sin haber primero recibido oro o plata por ello?"

Mis venerables hermanos ¿será el Papa que establezca un banco en las puertas del Templo inspirado del Espíritu Santo? ¿Tendrá derecho alguno de enseñar a la Iglesia la infalibilidad?

Conocéis la historia de Formoso demasiado bien, para que yo pueda añadir nada. Esteban XI hizo exhumar su cuerpo, vestido con ropas pontificales; hizo cortarle los dedos con que acostumbraba dar la bendición; y después lo hizo arrojar al Tíber, declarando que era un perjuro e ilegítimo. Entonces el pueblo aprisionó a Esteban, lo envenenó y le agarrotaron. Romano, sucesor de Esteban y tras él Juan X, rehabilitaron la memoria de Formoso.

Quizás me diréis, esas son fábulas, no historia. ¡Fábulas! Id, Monseñores, a la librería del Vaticano, y leed a Platina, el historiador del Papado, y los anales de Baronio. ( año 897.)

Estos son hechos que, por honor a la Santa Sede, desearíamos ignorar; cuando se trata de definir un dogma que podrá provocar un gran cisma en medio de nosotros, el amor que abrigamos hacia nuestra venerable madre la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, ¿deberá imponernos el silencio?, prosigo.

El erudito cardenal Baronio, hablando de la corte Papal, dice --(haced atención, mis venerables hermanos, a estas palabras)-- ¿Qué parecía la Iglesia Romana en aquellos tiempos? ¡Qué infamia! Solo los poderosísimos cortesanos gobernaban en Roma! Eran ellos los que daban, cambiaban y se tomaban obispados; y, ¡horrible es relatarlo! hacían a sus amantes, los falsos Papas, subir al Trono de San Pedro." (Baronio, año 912.)


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Re: DISCURSO DEL OBISPO STROSSMEYER

Mensaje por Koryak el Jue Mar 31, 2011 5:57 pm

ültima parte:


"Me contestaréis, esos eran Papas falsos, no los verdaderos. Séalo así, mas en este caso, si por cincuenta años la Sede de Roma se hallaba ocupada por anti-Papas, ¿cómo podréis reunir el hilo de la sucesión Papal?

¡Pues qué! ¿ha podido la Iglesia existir, al menos por el término de un siglo y medio, sin cabeza hallándose acéfala? ¡Notad bien! La mayor parte de los anti-Papas se ven en el árbol genealógico del Papado; y seguramente deben ser éstos los que describe Baronio; porque aún Genebrado, el gran adulador de los Papas, se atrevió a decir en sus crónicas (año 901.) "Este centenario ha sido desgraciado, pues, que por cerca de 150 años los Papas han caído de las virtudes de sus predecesores, y se han hecho Apóstatas más bien que Apóstoles".

Bien comprendo como el ilustre Baronio se avergonzaba al narrar los actos de esos obispos romanos. Hablando de Juan XI (931) hijo natural del Papa Sergio y de Marozia, escribió estas palabras en sus anales: "La Santa Iglesia, es decir la Romana, ha sido vilmente atropellada por un monstruo.

Juan XII (956) elegido Papa a la edad de diez y ocho años, mediante las influencias de cortesanos, no fue en nada mejor que su predecesor."

Me desagrada, mis venerables hermanos, tener que mover tanta suciedad. Me callo tocante a Alejandro VI, padre y amante de Lucrecia; doy la espalda a Juan XXII (1316) que negó la inmortalidad del alma, y que fue depuesto por el Santo Concilio Ecuménico de Constanza.

Algunos mantendrán que este Concilio fue solo privado. Séalo así; pero si le negáis toda clase de autoridad, deberéis mantener, como consecuencia lógica, que el nombramiento de Martín V, (1417) era ilegal. Entonces ¿en dónde va a parar la sucesión Papal? ¿Podréis hallar su hilo?

No hablo de los cismas que han deshonrado la Iglesia. En esos desgraciados tiempos la Sede de Roma se hallaba ocupada por dos, y a veces tres competidores. ¿Quién de éstos era el verdadero Papa?

Resumiendo una vez más, vuelvo a decir, que si decretáis la infalibilidad del actual obispo de Roma, deberéis establecer la infalibilidad de todos los anteriores, sin excluir a ninguno; mas ¿podréis hacer esto cuando la historia está allí probando, con una claridad igual a la del sol mismo, que los Papas han errado en sus enseñanzas? ¿podéis hacerlo y mantener que Papas avaros, incestuosos, homicidas, simoníacos, han sido Vicarios de Jesucristo? ¡Ah! ¡venerables hermanos! mantener tal enormidad sería hacer traición a Cristo peor que Judas, sería echarle suciedad a la cara. (Gritos: ¡abajo de la Cátedra! ¡pronto! ¡cerrad la boca del hereje!)

Mis venerables hermanos, estáis gritando; ¿pero no sería más digno pesar mis razones y mis palabras en la balanza del Santuario? Creedme: la historia no puede hacerse de nuevo; allí está y permanecerá por toda la eternidad, protestando enérgicamente contra el dogma de la infalibilidad Papal. Podréis declararla unánime, ¡pero faltará un voto, y ese será el mío!.

Los verdaderos fieles, Monseñores, tienen los ojos sobre nosotros, esperando de nosotros algún remedio para los innumerables males que deshonran a la Iglesia. ¿Desmentiréis sus esperanzas? ¿Cuál no será nuestra responsabilidad ante Dios, si dejamos pasar esta solemne ocasión que Dios nos ha dado para curar la verdadera fe?

Abracémosla, mis hermanos; armémonos con un ánimo Santo; hagamos un supremo y generoso esfuerzo; y volvamos a la doctrina de los Apóstoles, puesto que, fuera de ella, no hay más que errores, tinieblas y tradiciones falsas.

Aprovechémonos de nuestra razón e inteligencia, tomando a los Apóstoles y Profetas por nuestros únicos maestros en cuanto a la cuestión de las cuestiones. "¿Qué debo hacer para ser salvo?" Cuando hayamos decidido esto, habremos puesto el fundamento de nuestro sistema dogmático.

Firmes e inmóviles como la roca, constantes e incorruptibles en las divinamente inspiradas escrituras, llenos de confianza, diremos ante el mundo, y, como el Apóstol San Pablo en presencia de los libres pensadores, no reconoceremos "a nadie más que a Jesucristo y el Crucificado." Conquistaremos, mediante la predicación del "martirio de la cruz," así como San Pablo conquistó a los sabios de Grecia y Roma, y la Iglesia Romana, tendrá su glorioso 98. (Gritos clamorosos: ¡bájate! ¡fuera con el protestante, el calvinista, el traidor de la Iglesia!)

Vuestros gritos, Monseñores, no me atemorizan. Si mis palabras son calurosas, mi cabeza está serena. Yo no soy de Lutero ni de Calvino, ni de Pablo ni de los Apóstoles, pero sí de Cristo. (Renovados gritos: ¡anatema! ¡apóstata!)

¡Anatema, Monseñores, anatema! Bien sabéis que no estáis protestando contra mí, sino contra los Santos Apóstoles, bajo cuya protección desearía que este Concilio colocase a la Iglesia. ¡Ah! si cubiertos con sus mortajas saliesen de sus tumbas ¿hablarían de una manera diferente a la mía?

¿Qué les diríais, cuando con sus escritos os dicen que el Papado se ha apartado del Evangelio del Hijo de Dios que ellos predicaron y confirmaron tan generosamente con su sangre? ¿Os atreveríais a decirles: Preferimos la doctrina de nuestros Papas, nuestros Bellarminos, nuestros Ignacios de Loyola a la vuestra? ¡No, mil veces no! a no ser que hayáis tapado vuestros oídos para no oír, cubierto vuestros ojos para no ver, y embotado vuestra mente para no comprender.

¡Ah! si el que reina arriba quiere castigarnos, haciendo caer pesadamente su mano sobre nosotros, como hizo a Faraón, no necesita permitir a los soldados de Garibaldi que nos arrojen de la ciudad Eterna; bastará con dejar que hagáis a Pío Nono un Dios, así como se ha hecho una diosa de la Bienaventurada Virgen.

Deteneos, deteneos, venerables hermanos, en el odioso y ridículo precipicio en que os habéis colocado. Salvad a la Iglesia del naufragio que la amenaza, buscando en las Sagradas Escrituras solamente la regla de fe que debemos creer y profesar. He dicho. Dígnese Dios asistirme."

Estas últimas palabras fueron recibidas con signos de desaprobación semejantes a los de un teatro. Todos los padres se levantaron; muchos se fueron de la sala. Bastantes italianos, americanos y alemanes y algunos cuantos franceses e ingleses, rodearon al valiente orador, y con un apretón de manos fraternal, demostraron estar conformes con su manera de pensar"


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Re: DISCURSO DEL OBISPO STROSSMEYER

Mensaje por Fenix de hielo el Vie Abr 01, 2011 11:36 am

Lo que no queda claro todavìa en este tema es, ¿como se filtrò a la sociedad civil, este discruso, tras ser pronunciado por el obispo en el concilio, y sin su aprobaciòn eclesiàstica?.
¿Hubo entonces otros detractores del Vaticano que hicieron circular una copia, al modo en que se roba una pelìcula de cine?.
La infalibilidad papal es un hecho ,muchos jerarcas catòlicos no la aceptan, y con el menor sentido comùn se comprende que es un absurdo, pero no obstante fue una decisiòn tomada para reforzar la autoridad papal.


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