GRANDES ERRORES DE LA HISTORIA

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Re: GRANDES ERRORES DE LA HISTORIA

Mensaje por el bailarin... el Dom Mar 12, 2017 5:39 am


16ª Ochate, el pueblo maldito... Ochate, la meca del misterio

Ochate, situado en el condado de Treviño (Burgos) a 14 kilometros de Vitoria, se puede llegar en coche hasta San Vicentejo, luego hay que proseguir el camino a pie por un camino de tierra, al poco se verá la torre de Ochate que será nuestra misteriosa guía, seguirla visualmente y llegaréis al pueblo de Ochate.

Datos históricos

Año 1134: Goate (puerta de arriba) aparece por primera vez dentro de la Nomina de San Millán, en ese momento el pueblo contaba con tan solo 15 habitantes.
Año 1234: En este año se construye la "famosa" torre de Ochate, ubicada sobre la llanura, se cree que su primera función fue la de actuar como faro para orientar a carruajes y campesinos.
Año 1254: Incomprensiblemente en este año y hasta muy bien entrado el siglo XVI no se recogió ningun dato.
Año 1557: Ochate aparece como un pueblo despoblado debido a la emigración de sus habitantes a otras zonas o su muerte y desaparición.
Año 1750: En este año el censo da referencia a tan solo seis habitantes.

A partir del siglo XIX es cuando Ochate se convierte en uno de los lugares más habitados en la comarca y cuando empieza a desarrollarse la maldición...

Son tres las epidemias que arrasan Ochate:

1º En 1860 se extiende la viruela, de la que apenas sobreviven una decena de personas.
2º En 1864 se extiende el tifus, arrasando también con casi toda la totalidad de habitantes.
3º En 1870 se extiende el cólera, que fulmina para siempre a toda la vida de este pueblo.

Lo raro del caso es que estas epidemias solo afectarón al pueblo de Ochate y no a las otras comarcas que había a los alrededores. ¿Casualidad?

Desapariciones

En Noviembre de 1868 el párroco del pueblo Antonio Villegas, se dirigía a la ermita de Bergondo, para recoger unos utensilios. Varios vecinos le vieron subir por la ladera. Pero aquella vez fue la última que fue visto , ya que despareció sin dejar rastro.

Un joven agricultor llamado Juan Peché desapareció sin dejar rastro. Nadie supo nunca que ocurrió. En su casa se encontró la comida a medio hacer, enseres personales, ropa, dinero, etc...
El mismo día en el que despareció Juan Peché, el agricultor F. Amestoy apareció en el sendero que conduce al pueblo totalmente calcinado. Nadie fue capaz de encontrar nada que pudiera explicar tal hecho, y hoy en día se sigue sin saber qué sucedió aquella noche.

Ovnis sobre Ochate

El labrador Victor Moraza, fué el primero en denunciar en 1947 la presencia de luces extrañas sobre las ruinas de Ochate. Destellos que, como recoge Iker Jiménez en su libro, «parecían descender en vertical hacia el poblado. Raudo se adentró en las ruinas y allí,
sobre la torre, se balanceaba algo parecido a un globo blanquecino y silencioso de dos metros de diámetro. Tras permanecer estático unos segundos, se desplomó sobre la edificación iluminando toda la zona con fuertes resplandores».

El 17 de Agosto de 1978, Angel Resines se encontraba regando su huerto cuando observó en las proximidades de Ochate una luz blanquecina que se iba acercando rapidamente. Angel muy asustado tuvo que echarse al suelo para que la esfera no chocase sobre él. Rapidamente se dirigió hacia un cobertizo para esconderse observando omo el objeto luminoso ascendía estrepitosamente dividiéndose en tres luces de similar tamaño. Al momento se alejaron
rápidamente y en silencio hacia unos montes cercanos, donde cayeron a tierra.

El 24 de junio de 1981 Prudencio Muguruza observó una gran esfera de color azul que parecia descender en las cercanias de
Ochate. "Sentia un miedo indescriptible, oia a mi alrededor una especie de intensísimo zumbido; sin pensarlo dos veces, como un autentico automata, saque una foto con mi modesta camara a aquel increible fenomeno".

Encuentros con lo imposible

En 1986 el empresario Fernando Gil encontrandose junto a la torre de Ochate, pudo oir unas pisadas que formaban un circulo que se iban cerrando a su alrededor, hasta que notó como una mano invisible le tocaba el hombro.

En Julio de 1987 la primera y tercera compañías de carros blindados de la base militar de Araca (Vitoria) estuvieron perdidas durante más de cuatro horas deambulando por una espesa niebla en Ochate. Entre una y otra compañía no podían establecer contacto alguno pese a
estar separados por tan solo 300 m. Los equipos de comunicación no funcionaban, había unas inexplicables interferencias, y las dos compañías estuvieron deambulando por las inmediaciones del pueblo durante cuatro horas sin encontrarse entre sí. Por lo raro de la
situación y debido a la imposibilidad de comunicación, el sargento Resines, a cargo de una de las compañías, decidió salir a buscar a la otra y conociendo bien la zona admitió que por unos momentos se sintió perdido sin conocer donde se encontraba y tuvo que volver.
Debido a la situación de desconcierto y nerviosismo, el capitán Aparicio ordenó volver a la base.

En ese mismo año un grupo de investigadores entre los que se encontraba Alberto Fernández, decidieron ir a Ochate. Cuando se dirigian a los coches, se encontraron a Alberto Fernández muerto dentro de su coche.

Algunos meses después de su muerte, esos mismos investigadores escucharon una especie de lamentos en el cobertizo de Ochate, se asomaron por la puerta y vieron una figura humana con barba y nariz aguileña como la de Alberto Fernández, según relataron después.

Pero sin duda una de las historias que más me han impresionado es la de Mikerl Colmenero, camara y radioaficionado de Vitoria. Al ir alejándose del grupo principal con su vehículo éste comenzó a fallar, y al intentar volver vio como pasaron por los laterales de su coche
dos humanoides de unos tres metros de altura y cabezas ovaladas, con unos trajes ceñidos de color negro y dos franjas más claras. Se quedo inmóvil y los dos humanoides se fueron alejando. Parece ser que en ese momento, en una cinta que llevaba Mikel en el radio-casete de su coche, se grabó la frase “yo sí estoy”, y provocó tanto pavor en el testigo que la destruyó.

Estas son muchas de las leyendas y acontecimientos que han ocurrido en Ochate. Pone a uno la piel de gallina saber que en ese recondito lugar cercano a Vitoria, han ocurrido tantos sucesos inexpicables.

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Re: GRANDES ERRORES DE LA HISTORIA

Mensaje por el bailarin... el Vie Mar 17, 2017 12:02 pm


Victor Sergue
17ª La verdadera personalidad de...

Lenin Víctor Serge...
Artículo escrito especialmente por Víctor Serge para La Batalla donde se publicó en 1937.
Murió agotado por su labor sobrehumana el 21 de enero de 1924.
Hacía dos años aproximadamente que la enfermedad le inmovilizaba en su sillón y tenía una terrible expresión de angustia, de la que algunas fotografías de la época dan prueba.

Pero su inteligencia permanecía despierta y, de vez en cuando, se manifestaba en potentes llamaradas. En esos momentos expresaba su gran ansiedad.
Los males del régimen que había fundado, y que veía con gran lucidez, le angustiaban.
No hay nada más trágico que la historia de sus últimas luchas contra la enfermedad, con el pensamiento fijo en poder trabajar de nuevo, en buscar soluciones y aliados, en contener las amenazas.
Y, sin duda alguna, si Lenin hubiera vivido algunos años más, el rumbo de la revolución se hubiese visto profundamente modificado en sentido favorable.

Es indudable que su gran autoridad y su vasta inteligencia hubieran intervenido eficazmente en el curso de las cosas.
Tal vez hubiera podido orientar el Estado socialista hacia la inteligencia con los campesinos y moderar así, o incluso superar, las tendencias reaccionarias del interior.
Tal vez hubiera sucumbido a la larga en este combate, como sucumbió otra inteligencia igual a la suya. La Historia recorre su camino sirviéndose, según las circunstancias, de los hombres de genio y de los mediocres. Después de Napoleón, creó el hombre de Sedán.

El azar y lo inexorable van entremezclados. La suerte de las personas depende del azar, la resultante social de lo inexorable, y este inexorable arrastra y quiebra el azar...
Tantas causas económicas e históricas han contribuido al desgaste de la Revolución que si Lenin hubiera vivido más tiempo, probablemente hubiera corrido una suerte parecida a la de sus compañeros de las grandes jornadas revolucionarias. Pero el régimen sería mejor.

Ese punto de vista no es, en manera alguna, pesimista. Para dominar la naturaleza, es necesario que el hombre la comprenda y se adapte a ella. Para construir el pararrayos, es necesario saber que el rayo va a caer y como ha de caer.
No hay que contar con la plegaria para impedirlo. Para transformar la sociedad y discernir sus vías, hay que obedecer a la necesidad más fuerte, que es la necesidad económica.
Así en la ciencia marxista, Marx y Engels, investigadores honestos, al analizar el mecanismo moderno de la producción, concluyeron en la necesidad del socialismo, aspiración de las masas a un mayor bienestar y a una vida más justa, pasando así de la utopía a la ciencia.
Con Lenin, el socialismo pasó de la ciencia a la acción.

Poco antes de Octubre, las circunstancias simplificaban los problemas.
La guerra lo reducía todo a algunas alternativas del género de ser o no ser. Pero se necesitaba valor para verlo y, después de haberlo visto, para actuar audazmente.
Pero ya nos e podía ser ni vivir como en el pasado. Había que romper con él. Y esto suele ser lo más difícil para los hombres, que son generalmente prisioneros de sus rutinas y de sus ilusiones. Los escritos de Lenin revelan grandes riquezas.
Pero jamás tuvieron tanto valor como en esos seis meses del año 1917 en los que él fue el único que se orientó con paso seguro en medio de acontecimientos tan caóticos, comprendiendo que se estaba en una situación inestable, entre dos dictaduras igualmente posibles, la de la reacción y la de la clase obrera y que, por tanto, no cabía más elección que entre la acción y el desastre. Su criterio no era fruto de la pasión revolucionaria, que podría haber sido ciega, como cualquier otra pasión, sino de la convicción del político y del economista, fundada en el análisis cotidiano de una situación dada.

Lenin lo tenía en cuenta todo: el estado de la producción, los cambios, las intenciones y las posibilidades de la burguesía, la mentalidad de los generales y de los abogados que estaban aún en el poder, las aspiraciones de las masas en la ciudad en el campo. Y, finalmente, llegó a la conclusión de que había llegado la hora. Estando refugiado en una cabaña de Finlandia, a orillas del mar, a principios de octubre, escribió el Comité Central del partido:

"Queridos camaradas: los acontecimientos nos fijan tan netamente nuestro deber que la espera resulta un crimen. El movimiento campesino se desarrolla con una fuerza creciente. Las tropas nos profesan una simpatía cada vez más viva. En Moscú podemos contar con el 99% de los votos de los soldados: las tropas finlandesas y la flota está en contra el gobierno. Unidos a los socialistas revolucionarios de izquierda, tenemos la mayoría del país... En estas condiciones, esperar resulta un crimen... ".

Y otra vez:

" La victoria es segura. Hay un tanto por ciento elevadísimo de posibilidades de que la obtengamos sin efusión de sangre ".

Le vi, en varias ocasiones un poco más tarde, en la fase más ardiente de su vida. Nadie era más sencillo que él. Nadie estaba más alejado de todo lo que fuera jugar al hombre de genio que verosímilmente era, el gran jefe, el fundador del estado soviético. Todas estas palabras dichas a propósito de él le hubieran indignado.
Cuando se agravaban los desacuerdos en el partido, su mayor amenaza era: " presento mi dimisión al Comité Central, vuelva a ser un simple militante y a defender mi punto de vista en la base... ".

Llevaba aún sus viejos trajes de emigrante en Suiza. Cuando se quiso festejar su 50 aniversario, casi se enfadó: y solo estuvo 20 minutos en la velada íntima que celebraron algunos compañeros.

Cuando Kámenev le habló de editar sus obras completas, le contestó con cierta contrariedad: "Para que? ¡Pues no se ha escrito poco en treinta años! No vale la pena”.

No se creía infalible, y tampoco lo era. Cometió grandes errores. Y, a menudo, en el curso de su más justa acción, una parte de error no disminuía su extraordinaria perspicacia.
En conjunto, su obra queda como un nuevo punto de partida en la historia, como un magnífico ejemplo de desinterese y de devoción a la clase obrera, como una aplicación vigorosa del pensamiento marxista la lucha de clases. Hacía ésta miramos nosotros hoy como hacia una luz, y no hacia sus lúgubres restos, embalsamados bajo un monstruoso mausoleo...

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