50 sombras de Grey E. L. James

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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 12:22 pm

Capítulo 39


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Tengo el corazón en la garganta. Me inclino un poco más adelante, al igual que las chicas que están a mi lado. De hecho, todas las mujeres presentes (y algunos hombres también) se acercan un centímetro más al escenario. Estamos todos expectantes para escuchar el discurso de Grey.

—Estoy profundamente agradecido a las autoridades de la Universidad de Washington por concederme hoy una rara oportunidad, justo este año, para deprimirlos con el dato verídico de que actualmente más de un billón de personas, principalmente en estercoleros tercermundistas como el África negra, Asia meridional y América Latina (pero no en los gloriosos Estados Unidos de Norteamérica), viven en el hambre y la pobreza extrema, debido a la no intervención del hombre blanco civilizado. No se dejen engañar, yo mismo he experimentado el hambre. Este es un proyecto muy personal para mí. Es por ello que mi compañía ha malgastado millones de dólares para erradicar el hambre y la pobreza en el mundo. Así que recuerden eso cuando se estén dando un festín esta noche, celebrando su graduación.

Mi mandíbula cae literalmente al suelo. ¿Qué? ¿Christian pasó hambre? ¿Es que ha debido esperar de más en los restaurantes? Si no, no me lo explico. ¿Qué clase de vida tuvo mi pobre 50 Sombras antes que lo adoptaran los Grey? Bueno, supongo que esa debe ser la raíz de su obsesión por sobrealimentarme.

Luego de una ovación que se extiende por más de media hora (incluso Kate aplaude), Christian vuelve a su lugar. Uno de los vicerrectores comienza la tediosa tarea de repartir los diplomas. Son más de 400 títulos, por lo que transcurre más de una hora antes que pronuncie mi nombre. Me abro paso entre dos chicas que ríen tontamente, y es el propio Christian quien me entrega el diploma. Mierda.

—Felicidades, señorita Steele —dice, estrechando mi mano.

Siento una corriente eléctrica que me paraliza.

—¿Tiene problemas con su laptop?
—¿Qué? N-no...
—¿Entonces por qué mierda ignoras mis correos?
—Hablemos de esto más tarde —susurro y me doy cuenta que estoy demorando la fila.

Christian frunce el ceño y después me ignora durante el resto de la ceremonia, que se extiende por otra interminable hora. Mi Diosa Interior no está contenta.

Al finalizar, Kate se me acerca.

—Christian me envió. Quiere hablar contigo —dice.

Nada de "felicitaciones" o algo así. Las dos chicas que estaban al lado mío quedan boquiabiertas.

Antes de poder dirigirme hasta donde está él, Christian aparece de la nada, me sujeta violentamente del codo y me arrastra a un camarín de hombres. Luego de asegurarse de que está vacío, cierra la puerta con seguro. Huele muy mal aquí adentro, pero no es el olor lo que me preocupa.

Mierda mierdal.

—¿Por qué no has respondido mis correos? ¿Ni mis mensajes de texto?
—Hoy no he revisado mi...
—¿Por qué?
—No he tenido tiempo... fue un gran discurso, por cierto.
—Lo sé.

Desliza una mano por su cabello, exasperado.

—Anastasia, he estado preocupado por ti —dice, con los ojos desorbitados.
—¿Por qué?
—Porque anoche insististe en conducir sola en esa trampa mortal que llamas "auto".
—¿Qué? No es una trampa mortal. José lo revisa periódicamente...
—¿El fotógrafo? —ruge mientras sus ojos se entrecierran y su cara se congela.

Oh, remierda.

—Sí... Wanda le perteneció a su madre y...
—¿Su madre? ¿No me dijiste que era un regalo de tu padrastro? ¿Por qué me mientes así? —exclama, echando espuma por la boca.

Por Dios...

—Anastasia, necesito una respuesta. La espera me está volviendo loco.

No creo que sólo sea la espera.

—Christian, yo... mira, dejé a mi padrastro solo, seguramente me ha de estar buscando para felicitarme por...
—Mañana. Quiero la respuesta mañana.
—Bien... te daré la respuesta mañana.
—Bien... bien... —dice, paseándose de un lado a otro.

Se aleja, contemplándome fríamente y por fin sus hombros se relajan.

—¿Quieres una copa?
—Debo volver con mi...
—¿Tu padrastro? Quiero conocerlo.

Oh, no... ¿por qué?

—No creo que sea una buena idea, Christian.
—¿Por qué no? ¿Acaso te avergüenzo? —repone severamente mientras le quita el seguro a la puerta.
—¡No! Es sólo que... ¿cómo te presento? "Ray, este es Christian Grey, el multimillonario sádico que me desvirgó y que quiere introducirme al sadomasoquismo".
—No es una mala presentación.
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 12:28 pm

Capítulo 40

Salimos del camarín. Christian es atajado por un par de profesores y aprovecho la oportunidad para escapar de él. Vuelvo al auditorio, que está prácticamente vacío pues casi todos se han ido a celebrar. Menos Ray, que sigue sentado en su lugar.

—Oye, Annie, felicitaciones —dice, rodeándome con su brazo.
—¿Te gustaría venir a tomar una copa?
—Claro, es tu día.
—No tienes que hacerlo si no quieres...

Por favor, di que no.

—Annie, he estado más de dos horas y media sentado y escuchando todo tipo de parloteo tras parloteo. Necesito una copa.

Llegamos a donde se está celebrando la bacanal y Ray me entrega una copa de vino blanco barato con gas que pretende ser champagne. A Christian no le va a gustar esto...

—Christian Grey, es un placer conocerlo.

¡Por Dios!

Me volteo hacia Ray. Christian le está estrechando la mano. Mi padrastro parece estar ausente, boquiabierto, con los ojos abiertos de par en par, seducido por los encantos de Christian Grey. ¿Pero de dónde ha salido? Mierda.

Decido intervenir.

—Papá, él es...
—¡Hola, señor Steele! —interrumpe Kate.

¿Y ahora de dónde ha salido ella? ¿Es que acaso hay un agujero de gusano en la Universidad?

—Veo que ya ha conocido al novio de Ana —continúa, y me lanza una sonrisa maliciosa.

¡Kate! ¡Oh, mierda! Mi Diosa Interior se demaya.

—¡Debo ir al baño!

Salgo corriendo. Me encierro en mi pequeño cubículo con la cabeza hecha un lío. Oigo que la chica de al lado está llorando y vomitando. Bastante apropiado.

¡Kate, esa perra!

De repente, escucho unos pasos que se detienen justo frente a mí.

—Siempre quise saber qué hacían las mujeres en el baño.

¿Christian? ¡Mierda! ¿Qué hace en el baño de mujeres? Empieza a golpear la puerta de mi inodoro.

—¡Está ocupado!
—Sal o yo mismo derribaré la puerta.

Abro la puerta y salgo. Estoy temblando.

—Me gustaría saber en qué estás pensando, Anastasia —susurra oscuramente, mirándome fijamente con sus fríos ojos grises.
—¿Así que también has cautivado a mi padre?
—¿También? —responde arqueando una ceja con falsa modestia.

Jadeo. No puedo respirar.

—Bonita corbata.
—¿Te gusta? Creo que se ha convertido en una de mis favoritas. ¿Ves esta pequeña gota de sangre? Es tuya... —susurra, sonriendo maliciosamente.

Me sonrojo hasta volverme escarlata. De repente, es como si estuviéramos solos en aquel baño lleno de compresas usadas y colillas de cigarrillo. Sólo somos tú y yo, Christian. Mi cuerpo entero ha vuelto a la vida, cada terminación nerviosa cantando La Traviata en voz baja, esa electricidad cuando él me mira, cargándonos mutuamente...

Muerdo mi labio.

—Está bien —susurro.
—¿Qué?
—Está bien. Lo intentaré.

Mierda, he aceptado ser su sumisa. La chica del baño sigue vomitando.
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 12:30 pm

Capítulo 41


Ray se despide de mí con un abrazo y conduce de regreso a Montesano. Estoy de vuelta en el apartamento y no hay ni rastro de esa perra de Kate. Quizás esté con su hermano, Jasper Ethan, o muy posiblemente con Elliot. En cualquier caso, tendremos una charla muy seria en cuanto la vea.

Lo primero que hago es revisar mi celular y compruebo que tengo 4 llamadas perdidas, un mensaje de voz y 2 mensajes de texto. Todos de Christian. Entonces recuerdo que, cuando salimos del baño, él me dijo que hablaríamos "más tarde". Es decir que se refería a esta noche. Mierda. Leo los mensajes:

   Llegaste bien a casa?

   LLÁMAME!!!

¿Por qué no llamó al apartamento? Voy a mi habitación y enciendo la Mac®.

   De: Christian Grey

   Asunto: Esta Noche

   Fecha: 25 Mayo 2011 23:58

   Para: Anastasia Steele

   Hazme saber si llegaste bien en ese "coche" tuyo.


   Christian Grey
   Gerente General, Grey's Multinational Corporate Enterprises Holdings, Inc., Co.

Por Dios, ¿por qué menosprecia tanto a mi vieja y leal Wanda? Leo el otro correo. Es de hoy.

   De: Christian Grey

   Asunto: Límites Suaves

   Fecha: 26 Mayo 2011 17:22

   Para: Anastasia Steele

   Estaré encantado de afinar los detalles de tu sumisión en cualquier momento.

   Me hice tres pajas pensando en ti y tu vestido.


   Christian Grey
   Gerente General, Grey's Multinational Corporate Enterprises Holdings, Inc., Co.

Quiero verlo. Tecleo mi respuesta.

   De: Anastasia Steele
   Asunto: RE:Límites Suaves
   Fecha: 26 Mayo 2011 19:23

   Para: Christian Grey

   Puedo ir esta noxe pra avlar d ello si lo deceas


   Ana

Inmediatamente me responde.

   De: Christian Grey

   Asunto: RE:RE:Límites Suaves

   Fecha: 26 Mayo 2011 19:24

   Para: Anastasia Steele

   Voy en camino.


   Christian Grey
   Gerente General, Grey's Multinational Corporate Enterprises Holdings, Inc., Co.

Mierda, va a venir ahora. Tengo que preparar algo para él.

Los libros que me regaló. Les he sacado fotocopia pero no puedo quedármelos. Es lo que haría Bella, ¿no? Los tomo apresuradamente. Uno se me resbala de las manos, cae al suelo y se abre. Alcanzo a leer una frase mientras lo recojo:

Cita1—¡No es sólo tu compañía lo que anhelo! Nunca lo olvides. Nunca olvides que soy más peligroso para ti de lo que soy para cualquier otra persona.Cita2

¿Qué fue eso? ¿Será una señal? Bah, probablemente no signifique nada.

No sé en cuánto tiempo llegará Christian. Estoy nerviosa. Necesito tomar aire. Abro la puerta y...

—Hola, Anastasia.
—¡Por Dios, Christian!

Casi me da un infarto al verlo de pie en el porche. Me toma un momento para admirar su belleza. Es tan atractivo...

—Traje champagne para celebrar. Nada le gana a un buen Bollinger Grade Année Rosé 1999. ¿Puedo pasar? —pregunta, mientras empuja la puerta y entra.
—S-sólo... sólo tenemos tazas. Las copas están en las cajas.

Me dirijo a la cocina y siento mariposas en el estómago. Debe ser el champagne barato que bebí con Ray. Me siento nerviosa, más bien aterrada. Es como tener una pantera o un león de montaña, un depredador completamente impredecible, en mi sala de estar.

Le entrego los libros y ya veo venir una pelea...

—Christian, no puedo aceptarlos. Es demasiado.
—¿Ves? A esto me refería. Me estás desafiando. Quiero que tengas estos libros y fin de la discusión.
—Pero pienso que...
—No pienses, Anastasia. Te lo prohíbo. Eres mi sumisa y debes estar agradecida de mis regalos porque yo quiero que lo estés.
—Pero...
—¿Cómo va lo de la mudanza?

¿Qué se propone? ¿Cuándo vamos a discutir los límites suaves de mi sumisión?

—Bien.
—¿Mañana trabajas?
—Sí, es mi último día en Clayton's.
—¿Y qué harás en Seattle?
—Tengo un par de entrevistas con algunas casas editoriales que...
—¿Cuándo pensabas decírmelo?
—Umm... te lo estoy diciendo.
—¿Qué editoriales, Anastasia?
—Unas editoriales pequeñas —murmuro.
—No seas obtusa, Anastasia. ¿Por qué no quieres decírmelo?
—Influencia indebida. Tú eres el obtuso.
—¿Cómo te atreves a llamarme obtuso? No importa, lo averiguaré de todas maneras. Bebe. Es hora de discutir los límites.

Por fin...

—Pues... me gustaría eliminar el fisting y la penetración anal.
—Acepto lo del fisting, pero realmente me gustaría reclamar tu culo, Anastasia. Pero esperaremos un poco para ello. Tu ano no es algo en lo que podamos simplemente sumergirnos... todavía. Tan sólo necesitas entrenamiento.
—¿Entrenamiento?
—¿Has comido algo?

No otra vez.

—Sí, cené con Ray antes de venir —digo, poniendo los ojos en blanco.

Se inclina hacia adelante, hunde sus dedos en mi barbilla y, mirándome intensamente a los ojos, dice:

—Si vuelves a ponerme los ojos en blanco, te pondré en mis rodillas y te nalguearé. Bebe otra copa.
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¿Eh?

—¿Atarte está bien?
—Pues... supongo que sí —digo, y mi cerebro se empieza a oscurecer por el alcohol.

Casi parece que me estuviera emborrachando a propósito para manipular la negociación, aprovechando que no estoy en mis 5 sentidos.

—¿Me atas las manos porque no te gusta que te toque?
—Algo así.
—¿Por qué no me dejas tocarte, Christian?
—Porque soy 50 sombras de mierda.
—¿Qué?
—Lo sé, suena mejor en inglés. 50 shades of fucked up. Como sea, no me gusta que me toquen. Bebe más.
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 12:41 pm



Capítulo 42

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A la décimo quinta copa ya no recuerdo ni mi nombre.

—No sé por qué le das tantas vueltas al tema. ¿Acaso nunca te golpearon cuando niña?
—No. Mis padres nunca me pusieron atención.
—Anastasia, escucha. Si aceptas que te azote y controle tu vida, puede que considere, un día a la semana, salir a ver una película o algo. Lo que sea que hagan los humanos. Pero sólo si aceptas ser mía. ¿Qué te parece?

¡Oh, por Dios! ¡Christian intentará actuar como un novio normal! Trago saliva.

—Creo que...
—Bien, suficiente. Toda esta conversación me hace querer follarte hasta la próxima semana.

Mi Diosa Interior salta como una niña inquieta que espera su helado. Muerdo mi labio.

—Pero primero, te tengo una sorpresa.

Me toma del brazo y me arrastra afuera del apartamento. Estacionado afuera, hay un Audi rojo último modelo.

Christian me ha comprado un auto.

—Feliz graduación, Anastasia. ¿Te gusta? —murmura, estrechándome en sus brazos y mordiendo mi cuello.
—P-pero... ¿y Wanda?
—¿Te refieres a la chatarra de mierda que conduces? Taylor la vendió. Con el dinero se compró un sandwich y un café.

¿Que hizo qué?

—Es... demasiado.

Me sujeta de repente y me tira contra él, sosteniendo mi espalda con una mano y con la otra empuñando mi cabello.

—Eres una mujer desafiante, Anastasia Steele. Me estoy resistiendo a follarte en el capó de este auto ahora mismo, sólo para mostrarte que eres mía. Soy un millonario, tú eres mi propiedad y si quiero comprarte un puto auto, pues te compro un puto auto. Ahora entra y desnúdate.

Está furioso.

Hago lo que me ordena, pero estoy temblando.

—Vas. A. Tener. Que. Aprender. A. Quedarte. Quieta.

Nadie. Habla. Así.

—Quiero darte placer, Anastasia. Así que, en vez de tener sexo conmigo, tendrás el honor de chupar mi inmenso miembro. Además, no permitiré que te corras ni que experimentes placer sexual. ¿Entendido?
—S-sí.

Me da una nalgada. Mi Diosa Interior ruge de dolor.

—¿Sí qué?
—¡Ay...! Sí, Sr. Grey...
—Ahora chupa.

Lentamente el mundo interior invade mis sentidos y me encuento acostada sobre él, con mi cabeza en su pecho. Huele divino, fresco, limpio y a alguna clase de gel de baño muy costoso y la mejor y más seductora fragancia del mundo mundial... sudor de Christian. No quiero moverme, quiero oler este elixir por toda la eternidad. Estiro mi mano para acariciar sus nudillos pero de repente despierta, me toma por la muñeca y me hala del cabello para despegarme de su pecho.

—¡No!
—¿Por qué?
—Porque mi vida ha sido muy dura.

Efectivamente, ser un multimillonario que no trabaja nunca debe ser muy duro. No había pensado en eso. Oh, mi pobre 50 Sombras...

—No quiero abrumarte con detalles, pero mi madre era una puta adicta al crack que se parecía mucho a ti. Murió cuando yo tenía 5 años y fui apartado de su cadáver por una policía rubia. Desde entonces quiero que todas mis secretarias sean rubias, y que todas mis sumisas se parezcan a mi madre para poder golpearlas y tener sexo duro con ellas. Pero no quiero hablar de eso.

Mierda. Eso explica algunas cosas...
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 12:44 pm

Capítulo 43

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—¿Cuándo te llega el periodo? —pregunta repentinamente mientras se viste.
—¿P-por qué me lo preguntas?
—Porque, como te habrás dado cuenta, nunca uso condón. Y no quiero que te embaraces de tantas veces que me he corrido en tu boca. ¿Quién es tu ginecólogo?
—Nunca he ido al ginecólogo en mi vida.
—Bien, porque mañana tienes cita con la doctora Greene. Tu nueva ginecóloga.
—¿Qué?
—Ahora me voy.
—No... por favor, quédate.
—Taylor me recogerá.
—Puedo llevarte en mi nuevo auto.
—Me encantaría, pero las mujeres no deben conducir. Además bebiste demasiado.
—¿Me emborrachaste a propósito?
—Sí.
—¿Por qué?
—Porque puedo. Porque no me gusta que pienses. Quiero que seas honesta conmigo, y sólo si te emborracho podremos tener una relación honesta. In vino veritas, Anastasia.
—No hablo portugués.
—Te veré el domingo para que firmes el contrato. Si no lo haces, esto se pondrá feo.
—¿Feo? ¿Cómo?
—Oh, ya sabes: explosiones, choques de autos, secuestro...
—¿Me secuestrarías?
—Oh, sí. Ya lo he hecho, ¿recuerdas? —sonríe maliciosamente.

Pongo los ojos en blanco.

—Anastasia... ¿acabas de ponerme los ojos en blanco?

Doble mierda.

—Yo...
—Ven aquí.
—Aún no he firmado...
—¡Ven!

Me toma del cabello y me apoya sobre sus rodillas.

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—Esto te dolerá más a ti que a mí.

Y me lanza dos nalgadas. Sus huellas digitales quedan marcadas a fuego en mi trasero. Grito.

—¡Sí, grita! ¡Grita más fuerte! ¡Nadie te oirá!

Y me golpea de nuevo, una y otra vez. Mierda, golpea más duro con las manos que con el látigo.

—Ya es suficiente. Ponte de pie.

Obedezco, temblando.

—¿Por qué he hecho esto, Anastasia?
—Porque puse los ojos en blanco —respondo jadeando y mordiendo mi labio.
—¿Crees que es educado?
—No... Sr. Grey.
—¿Volverás a hacerlo?
—No, Sr. Grey.
—Bien, porque te golpearé cada vez que lo hagas. ¿Entendido?
—Sí, Sr. Grey.
—Ahora sí me voy. ¿Estás bien?

Mi culo está hinchado pero sólo atino a asentir.

—¿No tienes que llamar a Taylor?
—Taylor siempre estuvo en esta habitación.
—Su limusina lo espera, Sr. Grey —dice Taylor.
—Laters, baby. Te veré el domingo —dice, y se despide de mí con una nalgada como Elliot lo hizo con Kate.
—¡Ay!
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 12:50 pm

capítulo 44


Empiezo a llorar, una vez más. En eso aparece Kate con una sonrisa que se borra apenas nota mi cara hinchada y llena de lágimas y mocos.

—Ana, ¿qué ocurre? No me digas: ¿Fue ese cabrón bien parecido, verdad?
—No es nada, Kate. Ya se me pasará. Soy mujer y las mujeres lloramos por todo.
—¿Por qué te acaricias tanto el trasero, Ana? ¿Te golpeó?
—No... me caí. Ya sabes cómo soy de distraída —miento, mordiendo mi labio.
—Sí, lo sé. Ay, no me gusta verte así. ¿Qué tal si bebemos un poco de vino? ¡Anímate, hay que celebrar!

¿Vino? Ugh...

Después de beber con Kate (y de vomitar media hora en el baño), vuelvo a mi habitación. Estoy tan... sé que es tarde, pero decido llamar a mi madre.

—¡Ana, cariño! Ray me lo contó todo. ¿Por qué no me habías dicho que tenías novio? ¿Y que encima era Christian Grey?
—Lo siento, mamá.
—Cariño, tienes que contarme todos los detalles. ¿Por qué no me vienes a visitar?

¿Viajar a Georgia? Sé que a Christian no le gustará la idea, pero no me haría mal huir a Georgia por unos días. Tomar el sol, algunos cócteles, los fríos abrazos de mi madre...

—Creo que... sí, sería lo mejor. Aunque nos conocimos hace apenas 3 semanas, estoy muy enamorada de este hombre... pero creo que no conectamos. No tenemos nada en común, su mundo es tan diferente al mío y me obliga a hacer cosas que no quiero por...
—Pero tiene dinero, cariño. Mucho dinero. Es Christian Grey, por el amor de Dios. Y yo algo de experiencia tengo con los hombres exitosos. ¿Sabías que tu padre biológico inventó el rascaespaldas de plástico? Bueno, no él, pero sí le dio la idea al sujeto que lo inventó.
—Lo sé, mamá.
—Además necesitas un descanso. Has estado trabajando muy duro, cariño.

En ese momento me llega un correo de Christian.

—Mamá, debo colgar.
—Está bien, cariño. Entonces, ¿vienes?
—Creo que sí.
—¡Qué maravilla! Entonces nos vemos pronto. Descansa, te quie-

Cuelgo y abro el correo.

De: Christian Grey

Asunto: Tú

Fecha: 26 Mayo 2011 23:14

Para: Anastasia Steele

Duerme. Mañana tienes cita con la doctora Greene. Si no lo haces, estoy tentado a conducir de vuelta hasta tu casa para asegurarme de que no te sientes durante toda una semana, en vez de sólo una tarde.


Christian Grey
Gerente General, Grey's Multinational Corporate Enterprises Holdings, Inc., Co.

Ni siquiera me pregunto cómo sabe que no estoy durmiendo. Me limito a obedecer. Apago la luz de la mesa de noche y miro hacia el techo. Ha sido un día largo, un dolor emocional tras otro. Dios, cómo me duele el culo. Debo dormir de lado. ¿En qué estaba pensando Christian? Nunca me habían dado nalgadas en mi vida. ¿En qué me he metido? Me he enamorado de un sádico. Decido no darle más vueltas e intento dormir, pero...

—¿Qué mierda haces aquí? ¡Desde que te conoció llora todo el tiempo! ¿Qué le has hecho ahora? ¡Lárgate, no puedes entrar!

Es Kate. Parece estar discutiendo con alguien. ¿Con quién? ¿Elliot?

De repente, Christian irrumpe en mi habitación echando la puerta abajo.

—¿Christian? ¿Qué estás haciendo aquí? —jadeo entre sollozos y frunciendo el ceño.
—¿Quieres que eche a este imbécil hijo de puta? —pregunta Kate irradiando hostilidad termonuclear.

Christian se voltea hacia Kate, totalmente fuera de sí, al oír que lo ha llamado así. Yo niego con la cabeza y ella pone los ojos en blanco en plan "really, nigga?". Mierda, yo no haría eso en su lugar...

—Sólo grita si me necesitas —dice mientras me deja a solas con el Sr. G.

Estoy paralizada. Mis lágrimas dejan de caer por el terror que siento.

—¿Qué haces aquí, Christian?
—Dijiste que querías que me quedara, así que aquí estoy.
—Eso fue hace 2 horas.
—Y ahora te encuentro así, llorando como si te hubieran golpeado. ¿Es porque te golpeé?
—Pensé que estaría bien...
—Pensar. Pensar. Te dije que no me gusta que pienses, Anastasia. ¿Cómo te sentiste mientras te golpeaba?

Lo miro de reojo y está con el ceño fruncido, con una expresión sombría en los ojos.

—No estoy segura de que me guste ser fustigada, azotada o castigada físicamente todas las noches.
—No se supone que te deba gustar, Anastasia.
—¿Y por qué te gusta? ¿Por qué te gusta golpearme?
—¿Realmente quieres saber?

Frunce el ceño severamente, como advirtiéndome que estoy preguntando demasiado.

—¿Vas a pegarme otra vez?
—No esta noche.

Mi Diosa Interior da un suspiro de alivio.

—Te golpeo porque me gusta el control que me da. Disfruto castigándote. He querido azotarte desde que entraste a mi oficina. Me excita arruinarte la piel y sacarte sangre. Me excita muchísimo tu sufrimiento —murmura con dulzura.

Frunzo el ceño y me retuerzo bajo su mirada siniestra. Me seduce.

—Ahora duérmete. Si vas a llorar, llora frente a mí —dice, mientras se lleva una mano a la entrepierna.
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 12:57 pm

Capítulo 45


Abro los ojos y me encuentro en una cama familiarmente ajena. Mierda. Estoy en el apartamento de Christian. En mi calabozo-habitación de sumisa.

—Levántate. La doctora Greene está aquí.

Christian está al pie de la cama, tan bello como siempre.

—¿Qué hago aquí, Christian?
—Te traje porque tu amiga amenazó toda la noche con llamar a la policía. Pero con el pequeño incentivo económico que le dí, dudo que hable.

Taylor aparece de la nada.

—La doctora Greene está aquí, Sr. Grey.
—Tráela a la habitación de la señorita Steele.

¡La habitación de la señorita Steele!

—Estoy tan feliz que estés aquí. No puedo esperar a tenerte desnuda.

28860843_ellen_degeneres.jpg
Entonces aparece la ginecóloga, acompañada de Taylor. La doctora Greene es alta, rubia e impecablemente vestida con un traje azul marino. Me recuerda a las mujeres que trabajan en la oficina de Christian. Debe tener unos 40 años.

—Sr. Grey —dice, sacudiendo firmemente la mano de Christian.
—Gracias por venir en tan poco tiempo, doctora. Esta es...
—Anastasia Steele. Vaya. Es un placer conocerla —interrumpe, mirándome fijamente y sonriendo.
—Hola —saludo tímidamente, mordiendo mi labio.

Nos damos la mano y noto que es una de esas mujeres que no toleran a los hombres... tontos. Me recuerda un poco a Kate. Me gusta de inmediato. Le da una mirada mordaz a Christian, pero él parece impasible.

—Puede esperar afuera, Sr. Grey —dice, al ver que no ha pillado la indirecta.
—Pagaría mucho dinero por mirar.
—Estoy segura que sí, Sr. Grey, pero este es un asunto estrictamente femenino.

¿Qué? ¿Una mujer ha rechazado a Christian?

—Voy a estar abajo —gruñe frunciendo el ceño y se marcha dando un portazo.

La doctora Greene parece satisfecha y su mirada se clava en la mía por varios segundos.

—Tiene bonitos ojos, señorita Steele.

Me sonrojo y muerdo mi labio.

—Bueno. El Sr. Grey me está pagando una pequeña fortuna para atenderla. ¿Qué puedo hacer por usted, señorita Steele?
—N-no... no lo sé. Nunca me había atendido un ginecólogo.
—Oh, ¿así que es su primera vez? Tranquila, seré suave. Por favor, desvístase.

Nunca me había desnudado para nadie más que para Christian. Me quito el pantalón y la ropa interior. Estoy temblando.

—Oh, y la blusa también. Este es un examen completo —dice.

¿Qué? Me parece algo extraño, pero no puedo opinar nada. Es mi primera vez con una ginecóloga.

—Ahora separe las piernas —dice, acercando sus manos a mi... cosa de abajo.
—¿No va a usar... guantes?
—Me temo que se ha quedado en el siglo XX, cariño. Ya no usamos guantes. Así podemos, eh, sentir mejor...
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 1:02 pm

Capítulo 46


Me ruborizo mientras ella escribe la receta de las píldoras anticonceptivas que deberé empezar a tomar. Se despide de mí con un beso en los labios (es "una tradición francesa", dice) y cuando abre la puerta, Christian cae adentro de la habitación. ¿Estaba escuchando nuestra conversación? Oh, Dios mío.

—Yo estaba... buscando el baño. ¿Ya terminaste? —me pregunta ansioso.
—Sí, Sr. Grey —se adelanta en responder la doctora Greene.

Christian se sorprende al ver la seguridad que irradia esta mujer.

—Noté que Anas... ejem, la señorita Steele, tenía un par de moretones en glúteos y espalda. Ella dice que es porque es demasiado distraída, así que mi consejo es que cuide de ella. Es una mujer hermosa, joven, brillante y sobre todo hermosa.

¿Está dándole algún tipo de advertencia no tan sutil? Christian se recupera del primer golpe.

—Eso hago —murmura algo molesto.
—Le enviaré mi cuenta, Sr. Grey —responde secamente estrechándole la mano.

La doctora Greene se voltea hacia mí, me guiña el ojo y se retira acompañada de Taylor, que una vez más no sé de dónde ha salido.

—¿Y bien? —me pregunta sacudiendo mis hombros.
—Dijo que tenía que abstenerme de toda actividad sexual durante las próximas 4 semanas.

El estupefacto rostro de Christian se pone rojo de ira. Yo no aguanto más y finalmente le sonrío como una idiota.

—¡Caíste! Era broma.

Me derriba de un puñetazo en la cara.

Oh, mierda. Mi Diosa Interior se acobarda y huye a un rincón, temblando. Mi nariz está rota. Creo que no le ha gustado mi pequeña broma, como tampoco le gustó la anterior.

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—Eres incorregible, Anastasia. Una de las razones por las que la gente como yo practica el BDSM es porque nos gusta. A ti no te gusta, así que pasé mucho tiempo anoche considerando nuestra situación.
—¿Y a qué c-conclusión llegaste? —pregunto, escupiendo un diente.
—A ninguna, y ahora mismo te llevaré al Cuarto Rojo para golpearte sin sentido todo el día. Pero antes quiero que comas.

Me levanta del cabello y me arrastra al Cuarto Rojo del Dolor. De repente, recuerdo que no he ido a mi último día de trabajo. Bah, ¿qué sería lo peor que podrían hacerme? ¿Despedirme? Nada de lo que me podría pasar se compara a lo que me espera a manos de Christian Grey.

Christian cierra la puerta detrás de nosotros y baja unos grilletes del techo. Es una especie de instrumento de tortura medieval para suspenderme en el aire como Superman. Me ata fuerte de pies y manos y me venda los ojos. ¡Mierda!

—Debes comer, Anastasia. ¿Te gusta el pollo? ¡Come! ¡Come! ¡Come! —grita mientras me mete una pierna de pollo por el culo.

Yo grito aún más fuerte, pero él no se detiene. ¡Mierda paralelepípeda! ¿Cuál era la palabra? ¿"Verde"? ¿"Amarillo"? ¿"Gris"? ¿"Magenta"? Muerdo mi labio.

—¿Estás mordiendo tu labio, Anastasia? Sabes lo que me provoca eso —dice sombríamente.

Mi venda cae un poco, descubriéndome los ojos, justo a tiempo para ver a Christian dándome con con un palo en la cabeza y dejándome inconsciente.

—Oh, Anastasia, ¿qué voy a hacer contigo?
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