50 sombras de Grey E. L. James

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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 11:34 am

Capítulo 31


—¡Sabía que había algo que no me querías contar! —exclama Kate victoriosa y a la vez intrigada. Su voz se eleva en varias octavas.
—Kate...
—¡Dímelo ya! ¿De qué se trata tu "investigación"? ¿Qué está pasando?

¿Qué hago? ¿Qué le digo? No soy buena para mentir, aunque... vamos, cualquier excusa es más creíble que "debo investigar sobre el sadomasoquismo porque un millonario quiere hacerme su esclava sexual". Pero si le cuento la verdad, Christian lo sabrá. Él siempre lo sabe todo. Puede que incluso esté espiándome ahora mismo. Entonces, ¿qué podría pasarme? ¿Y si me quita todo mi dinero en la Corte? O peor, ¿Y si se enoja conmigo? ¿No más paseos en helicóptero ni paletas en la tina? Debo recordar googlear "penalizaciones por romper un acuerdo de no divulgación" mientras hago el resto de mi "tarea"... ¡Eso es!

—Hagamos un trato, Kate —articulo al fin.
—¿Un trato?
—Sí. Tú sabes que nunca en mi vida he tenido una computadora, así que no tengo idea de cómo usarla. Si me enseñas, te lo contaré todo.

Bien jugado, Steele. Mi Diosa Interior sonríe y me da palmaditas en la espalda.

—Trato hecho —dice Kate con un dejo de frustración, como si tuviera que enseñarle física cuántica a un mono.

Oh, Dios... Engañé a Katherine Kavanagh por primera vez.

La MacBook® es delgada, plateada y grande. Tiene una pantalla grande. A Christian le gusta lo grande... y supongo que a mí también. Sobre todo las billeteras.

—Esta es la última generación en tecnología, Ana. La mayoría de las mujeres sólo reciben flores y joyería.
—Sólo es un préstamo —digo, poniendo los ojos en blanco.
—Tiene el último sistema operativo y todos los programas, incluyendo Buscaminas, más un disco duro de 1,5 teras, así que tienes mucho espacio y 32 GB de RAM.
—Ajá —asiento sin entender un carajo.
—¿Ahora me dirás para qué quieres usarla?
—Espera... ¿puedo enviar correos y navegar por las internets por aquí? —pregunto, frunciendo el ceño.

Se ríe.

Kate continúa explicándome cómo funciona mi laptop y mi nueva cuenta de correo electrónico, pero para mí es sonido de fondo. No entiendo ni una palabra de su techno-babble y francamente no me interesa. Sólo quiero aprender a encenderla, comunicarme con Christian y apagarla.

—Gracias, Kate.
—Ahora es tu turno, Ana. Te escucho.

No tengo escapatoria. Debo inventar algo rápido.

—Pues... yo...

Suena el teléfono del apartamento.

—¡Debe ser Elliot! —chilla Kate, luego da un brinco y se va haciendo piruetas hasta llegar al teléfono.

Suspiro aliviada. Mierda, eso estuvo cerca.

Recojo el contrato y la Mac® y me encierro en mi cuarto.

Abro el programa de correo y ahí está, esperándome, un correo de Christian. Mi corazón salta desbocadamente. Tengo un correo de Christian Grey. Nerviosa, lo abro.

De: Christian Grey

Asunto: VIАGRA&CIALIS

Fecha: 22 Mayo 2011 23:15

Para: Anastasia Steele

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Christian Grey
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 11:38 am

Capítulo 32


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Tecleo mi respuesta.

De: Anastasia Steele

Asunto: RE:VIАGRA&CIALIS

Fecha: 22 Mayo 2011 23:20

Para: Christian Grey

Eh?


Ana

Casi al instante hay una respuesta.

De: Christian Grey

Asunto: Tu Nueva Computadora

Fecha: 22 Mayo 2011 23:21

Para: Anastasia Steele

Querida señorita Steele:

Confío en que le des un buen uso a esta laptop.

Espero con ansiedad la cena del miércoles.


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No puedo evitar morderme el labio.

De: Anastasia Steele

Asunto: Su Nueva Computadora (en prestamo)

Fecha: 22 Mayo 2011 23:25

Para: Christian Grey

Entiendo q esta compu es un prestamo x lo tanto no es mia..... señor


Ana

Su respuesta es inmediata una vez más y eso me hace casi sonreír.

De: Christian Grey

Asunto: Tu Nueva Computadora (nuevamente en préstamo)

Fecha: 22 Mayo 2011 23:26

Para: Anastasia Steele

La computadora es un préstamo por tiempo indefinido, señorita Steele.

¿Has leído la documentación que te di?


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Empiezo a teclear, pero me llega otro correo.

De: Christian Grey

Asunto: Tu Nueva Computadora (nuevamente en préstamo)

Fecha: 22 Mayo 2011 23:27

Para: Anastasia Steele

Te estás tardando mucho en responder, señorita Steele.

¿Leíste el contrato?


Christian Grey
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Y otro.

De: Christian Grey

Asunto: Tu Nueva Computadora (nuevamente en préstamo)

Fecha: 22 Mayo 2011 23:28

Para: Anastasia Steele

Percibo, por tu actitud, que no has leído el contrato, señorita Steele.

¿Tienes alguna pregunta hasta ahora? Respóndeme.


Christian Grey
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Finalmente consigo terminar de redactar mi respuesta.

De: Anastasia Steele

Asunto: Mentes curiosas

Fecha: 22 Mayo 2011 23:30

Para: Christian Grey

Tengo muxas preguntas pero creo q no son apropiadas para aserlas x email y algunos tenemos q trabajar pa ganarnos la vida jiji

No kiero ni nesesito una compu x tiempo indefinido

Bnas noches sr.Grey


Ana

Su respuesta, cómo no, no se hace esperar.

De: Christian Grey

Asunto: Tu Nueva Computadora (nuevamente en préstamo)

Fecha: 22 Mayo 2011 23:30

Para: Anastasia Steele

Laters, baby.

PD: Lee el contrato.


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Decido jugarle una última broma antes de dormir.

De: Anastasia Steele

Asunto: Conmocionada

Fecha: 22 Mayo 2011 23:33

Para: Christian Grey

Bueno eh visto suficiente ^^U

Fue un placer conoserte xD


Ana

Presiono "Enviar", abrazándome a mí misma, riéndome de mi pequeña broma. ¿Le resultará divertido? Oh, mierda... probablemente no. Christian Grey no es famoso por su sentido del humor. Pero es evidente que es sólo una broma.

Es decir, he visto y experimentado parte de las cosas que quiere hacer conmigo. Me hace sentir mareada y francamente impactada. ¿Realmente quiero abarrotar mi cabecita con estas cosas? Una parte de mí, una parte muy húmeda y peluda, se ve bastante emocionada con la idea. Pero, ¿es esto para mí? Santa mierda, ¿podré hacerlo? ¿Cómo puedo resistirme al travieso Christian? Necesito hacer algo que casi nunca hago: pensar.

Pero no esta noche. Estoy muy cansada por estar todo el día sin hacer nada. Apago la computadora sonriendo como una idiota y caigo muerta de cansancio, sin siquiera cambiarme la ropa o quitarme los Converse.

Esa noche sueño con ojos grises que me espían. Sueño que Christian Grey entra volando por la ventana y me observa mientras duermo, como Edward lo hacía con Bella. Después de correrme como 7 veces, se enciende la luz. No es un sueño.

Mierda.

—Buenas noches, Anastasia. Sentí que tu correo electrónico justificaba una respuesta en persona.
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 11:42 am

Capítulo 33


Su voz es fría, su falta de expresión completamente resguardada y difícil de leer. La capacidad de hablar me abandona. Maldita Kate por no instalar una alarma. Soy consciente de que estoy sin bañarme y asquerosa, y él está gloriosamente delicioso, con esos ojos de psicópata y sus pantalones grises haciendo eso cuando cuelgan de sus caderas. Y lo que es más, está aquí, en mi habitación.

Echo un vistazo, trazando una vía de escape. No, no la hay. Sólo está la puerta y la ventana. Finalmente mi bulbo raquídeo recuerda su propósito: respiro.

—¿Cómo...?
—¿Así que "fue un placer conocerme"?
—Pensé que responderías por correo electrónico... como la gente normal.
—¿Estás mordiéndote el labio deliberadamente?

Jadeo, liberando mi labio. Frunzo el ceño.

—¿Decidiste que fue un placer conocerme? ¿Te referías a conocerme en el sentido bíblico?

Oh, mierda. Me sonrojo.

—No pensé que estuvieras familiarizado con la Biblia.
—Fui a la escuela dominical, Anastasia. Me enseñó muchas cosas.
—No recuerdo haber leído sobre pinzas para pezones en la Biblia. Tal vez aprendiste a partir de una traducción moderna.

Se arranca los pantalones. Yo estoy boquiabierta. Mis ojos son atraídos por su colosal miembro. Mierda, se ve el triple de grande de lo que recordaba.

—Tal vez así podrás recordar cuánto placer fue conocerme.

Saca del bolsillo de su chaqueta una corbata gris y ata mis manos. Cualquier intento por luchar, por lanzarme contra él, por llamar a la policía, muere ante la belleza de aquel hombre tan hermoso y adinerado. Me empuja a la cama de una bofetada y empieza a quitarme los zapatos. Oh, no... no... ¡mis pies no! De verdad no querrá tener su nariz tan cerca de ellos.

—¡No! —protesto, tratando de patearlo.
—¡Si forcejeas, ataré tus pies también! ¡Si haces ruido, Anastasia, te amordazaré! ¡Cierra la puta boca! ¡Katherine está probablemente afuera escuchando en este momento!

Me callo. No puedo permitir que Kate se entere de que un millonario chantajeable está a punto de violarme.

—Estás mordiéndote ese labio, Anastasia. Ya sabes qué efecto produce en mí. Mejor iré a conseguir algo de beber.

Se arranca el resto de la ropa y sale, desnudo, de la habitación. ¡Dios mío!

Vuelve con una botella de vino.
Ana Steele blindfold

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Nota: Esta no es una novela de terror.[cita requerida]

Separa un poco sus duras y depiladas nalgas y extrae de su ano otra corbata gris, que usa para vendarme los ojos.

—¿Tienes sed?

Asiento, petrificada.

—Oh, Anastasia, ¿qué voy a hacer contigo?

Siento que sus labios se acercan a los míos. De repente, un sorbo de vino blanco tibio y ensalivado cae dentro de mi boca desde la suya. ¡Oh, Dios! Mi reflejo nauseoso se activa para evitar ahogarme y le escupo todo el vino de vuelta a su boca.

—¡Agh! ¡Mierda!

Puedo sentir a Christian tosiendo y dando tumbos por la habitación hasta que, de pronto, oigo que la ventana se quiebra y que algo cae a la calle. Después, silencio.

—¿Christian...? ¿S-señor?

Mierda. ¡Mierda!

Alguien golpea la puerta de mi habitación.

—¿Ana? ¿Estás bien? ¿Qué fue ese ruido?
—¡Por favor, Kate! ¡No entres!

Oigo que la puerta se abre.

—¡Ana! ¡Dios mío!

Quíntuple mierda.
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 11:47 am

Capítulo 34


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—¡Oh, por Dios, Ana! ¿Quién te hizo esto? —exclama Kate al verme maniatada, vendada y notar que la ventana está rota.
—Christian... —susurro con dificultad. Muerdo mi labio.
—¿Grey? ¿Qué te hizo ese guapo y asqueroso bastardo?
—Oh, Kate. Él sólo entró a mi habitación mientras dormía, me ató e intentó violarme. Nada que no quisiera que hiciese —digo, poniendo los ojos en blanco.
—Santo cielo... ¿Quién dijo que el romance estaba muerto? —susurra, horrorizada.

Oh, Kate... Ojalá pudiera contártelo todo sobre este tipo extraño, triste y pervertido, y ojalá tú pudieras decirme que lo olvidara, que dejara de ser una idiota.

Clayton's. Día martes. Mientras la señora Clayton intenta explicarme las diferencias entre un destornillador y un halcón, mi cerebro se va a otra parte para pensar con calma. Desde el incidente en mi habitación no he tenido noticias del Sr. Fanático del Control. A la mañana siguiente a la visita nocturna de Christian, Kate y yo apenas encontramos unos vidrios quebrados y manchas de sangre en el lugar donde mi hermoso Adonis divinamente formado cayó desde mi ventana. En el fondo de mi mente estoy preocupada, ya que quizás se haya tomado todo este asunto a mal. Eso me pone inquieta, nerviosa. Sobre todo porque sé que de alguna u otra forma tendré que encararlo mañana.

Paul ha vuelto de Princeton y no ha dejado de seguirme por toda la tienda como el más hambriento de los buitres.

—Hola, soy Paul.
—Por última vez, Paul: no me interesas. Eres rubio, alto, atlético y guapo, sí, pero tan sólo eres el pobre encargado de una ferretería. Además ya tengo una cita mañana.
—¿Hola, soy Paul?
—No, no es José. Es Christian Grey.

Al escuchar el nombre, Paul se queda boquiabierto y después se va, derrotado y cabizbajo. Sabe que no tiene ni la más mínima posibilidad de competir con el hombre más perfecto de la historia. Mi Diosa Interior se ríe maléficamente mientras le levanta el dedo del medio.

Llamo a mamá al llegar a casa del trabajo. Ella se lamenta por no poder asistir a mi graduación, ya que mi padrastro Bob se fracturó el pie intentando abrir un frasco de pepinillos y su deber como mujer es cuidar de su marido.

—Ana, cariño, lo lamento tanto —lloriquea por teléfono.
—Está bien, mamá. Ray o algún otro de tus ex esposos estará allí.
—Ana, ¿qué ocurre? Suenas distraída... ¿Conociste a alguien?
—Mamá...
—¿Es adinerado? Más vale que no sea uno de esos perdedores que visten Abercrombie o Lacoste y ya se creen Donald Trump, cariño. Lo mínimo que pido es Dolce & Gabbana, Dior o Versace.
—Adiós, mamá.

Cuelgo, pero al rato me llega un mensaje de texto de un número privado.

QUÉ HACÍAS HABLANDO CON EL TAL PAUL???

Christian. Oh, mierda.

Le respondo.

Ya t dije q solo somos amigos!! El keria una cita pero lo mand a volar.Donde tas?

A los pocos segundos me llega su respuesta.

Te recogeré mañana a las 7.

¿A las 7? ¿Dónde? Le pregunto si en mi casa o en mi trabajo, pero ya no me contesta.
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 11:53 am

Capítulo 35


Miércoles. Hoy es el gran día. O la gran noche. Kate me presta dos vestidos, uno para esta noche y otro para la graduación, que es mañana. El vestido color ciruela que escojo para esta noche tiene un escote hasta el ombligo y una falda que va apenas dos dedos debajo de mi trasero, pero no me importa. Sé que a Christian le gustará tanto como me disgusta a mí. Complemento mi disfraz de puta con unos tacones de aguja color púrpura, pese a que nunca en mi vida había usado zapatos de tacón.

Me baño, depilo mis piernas, mis axilas, mi bigote y mi entrecejo, lavo mi cabello, me peino, me aplico algo de brillo labial y máscara de pestañas. Nunca antes me había maquillado, me intimida. Mi heroína literaria, Bella Swan, nunca tuvo que lidiar con el maquillaje.

—¿Y bien? —le pregunto a Kate, mordiendo mi labio.
—Luces como toda una zorra —responde sonriendo con aprobación.

Me ruborizo.

—Pero quiero verme recatada y seria.

Kate se parte de la risa.

—Deséame suerte.
—¿Qué? ¿Necesitas suerte para una cita con tu novio? —dice, perpleja.

Oh, Kate. Si supieras...


Son las 6:30. Camino a trompicones hasta Wanda, mi querido Volkswagen verde del '34. Una vez adentro, respiro profundamente y me preparo mentalmente. Planeo llamar a Christian desde allí para saber a dónde dirigirme para que me recoja, pero cuando estoy marcando el número, una mano sale del asiento trasero y me cubre la boca.

—¿Por qué no esperaste a que te recogiera? Las mujeres no deberían conducir.

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Christian. Lo observo, aterrorizada, por el espejo retrovisor. Está vestido con su tradicional traje gris y su cabello está tan alborotado como siempre. Desde luego luce magnífico, más que hermoso. Incluso con los ojos llenos de odio e inyectados de sangre como en este momento.

—¿Así que un vestido, eh? Lo apruebo. Pero, ¿por qué no me esperaste?
—Mmmh mmmhh.
—Calla. Conduce hasta el Heathman.
—¿Mhh hmm?
—Está bien, pero date prisa.

Me quito los zapatos, perforo el piso y conduzco con mis pies, como si fuera un troncomóvil. Es la única forma de llegar al hotel Heathman antes que el gruñón Christian Grey pierda la paciencia.

Llegamos a las 7 en punto. El aparcador del hotel mira mi auto con incredulidad cuando le entrego las llaves para que lo estacione. Nos dirigimos a la barra del hotel. Christian me toma muy fuerte del antebrazo y me arrastra hacia la mesa que reservó para nosotros. Camina con gracia y elegancia, mientras yo lucho por no fracturarme los tobillos por culpa de los malditos tacos altos. Mantel de lino, copas de cristal, cubiertos de plata. Yo no me puedo sentir más fuera de lugar. Hago un esfuerzo supremo por no morder mi labio.

Ordena una botella de Sancerre y dos porciones de ostras.

—¿Tienes hambre?

Ay, no... otra vez con la comida.

—No.
—¿Has comido hoy?
—No —susurro.

No le gusta mi respuesta. Me mira con severidad, casi con ira.

—Te he dicho que tienes que comer. ¿Te gustan las ostras?
—Nunca antes he probado una.
—Come. Podemos comer aquí o en mi suite.
—Prefiero estar en terreno neutral, en público.
—¿Crees que eso me detendría si quisiera hacerte algo?

Sonríe sarcásticamente con una cara de pervertido muy sensual e intimidante.

—Bien, vamos a lo nuestro. ¿Has leído el contrato?
—Leí las primeras 5 páginas y después me salté al final. Era demasiado denso y tenía palabras que no entiendo... ¿Qué es un butt plug?
—Anastasia, quiero que seas mi sumisa. ¿Por qué le das tantas vueltas al asunto? Si no firmas el contrato, no me volverás a ver nunca más.
—La última vez que dijiste eso me secuestraste de un bar...
—Esta vez será diferente. Probémoslo durante tres meses.
—¿Tres meses? No sé si podré...
—Hay una línea muy fina entre el placer y el dolor, Anastasia. Son caras de la misma moneda, el uno no existe sin el otro. Puedo mostrarte lo placentero para mí que será tu dolor. Ahora no me crees, pero debes confiar en mí. Si no te gusta, adiós al Sr. Grey, adiós a las cenas elegantes, adiós a los paseos en helicóptero...
—¿Por qué no puedo tocarte? ¿Acariciarte? ¿Por qué no podemos ir al cine y subir fotos vergonzosas a Instagram como lo hacen las parejas normales?
—¿Te parece poco que te folle y te azote? ¿Qué más contacto físico quieres? Simplemente no me gusta que me toquen y punto.
—¿Entonces por qué no contratas una prostituta?
—Eso hago.
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 12:07 pm

Capítulo 36

Whip It

"I say whip it! Whip it good!"
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—Hablemos de los límites suaves y duros —insiste.
—No en la cena...
—¿Te da asco hablar de inserciones anales mientras comes?
—Algo sí.
—No has comido casi nada.
—Ya he tenido suficiente.
—3 ostras, 4 mordiscos de bacalao y un tallo de espárragos, nada de papas, ni nueces, ni aceitunas, y no habías comido nada en todo el día. ¿Y así esperas que confíe en ti?

Por Dios, ¡lleva un inventario de lo que como! Estoy jadeando.

—Te necesito saludable y en forma para poder golpearte, Anastasia.
—Lo sé.
—También quiero quitarte ese vestido. Aquí. Ahora.

Frunzo el ceño y trago saliva. Quiere tener sexo conmigo.

—N-no creo que esa sea una buena idea. No hemos pedido el postre.
—Tú podrías ser el postre.

Ahora es un caníbal. Oh, mierda.

—¿Qué prefieres: recibir bastonazos en la planta de los pies o ser azotada con un flagelo de púas?
—¿Qué?
—Sólo contesta.
—La verdad... ninguna.

Christian frunce el ceño y aprieta los puños.

—¿Y si te pusiera una pistola en la cabeza y estuvieras obligada a elegir?

¡Oh, Dios mío! Me sonrojo y muerdo mi labio.

—¡Deja de morderte el labio y responde!
—P-pues... su-supongo que... elegiría ser azotada.
—Ahora me has dado tu consentimiento para ser azotada con un látigo de púas. Estamos avanzando. ¿Ves que no estuvo difícil?

Mi cabeza está nadando en todas sus palabras. Le estoy dando mi consentimiento para que establezca cómo me visto, lo que como, cómo follo... es demasiado. Por un segundo tengo la idea de salir corriendo, huir en mi auto de vuelta al apartamento, pero sé que eso sería inútil. Incluso si escapara a Alaska, él me encontraría.

Además, en contra de lo que dicta el sentido común, su hostigamiento me seduce.

—Si fueras mi sumisa, no tendrías que pensar. Yo lo haría por ti. Tomaría cada una de tus decisiones y te daría en el gusto. Y ambos sabemos que lo único que quieres en la vida es a mí.

Mi ceño se profundiza. ¿Cómo puede saberlo?

—Lo sé, porque...

¡Por las cuentas del rosario, está respondiendo a mi monólogo interior!

—...tu cuerpo te delata. Estás apretando y juntando los muslos, estás ruborizada, estás mordiendo tu labio y tu respiración es un jadeo.
—¿Cómo... cómo sabes lo de mis muslos? —susurro incrédula.
—Sentí el movimiento del mantel.

Me sonrojo y bajo la mirada. Estoy perdiendo este juego de seducción. ¿Qué haría otra mujer en mi situación? Mi única referencia es Kate, y es obvio que ella se lo follaría sin chistar aquí mismo y después presumiría al respecto.
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Mi otra referencia es Bella Swan. Ella se debatiría entre Christian y un indio-lobo sin camisa, aceptaría la sobreprotección y el abuso psicológico como algo romántico, se dejaría arrastrar a un mundo que no conoce (y que le asusta), y abandonaría todos sus sueños y aspiraciones (si es que los tuvo) para complacer a su hombre y casarse con él. Y después se acostaría con el director de Blancanieves.

No tengo la fuerza mental para tomar una decisión. Menos en frente de este atractivo monstruo sexual que sólo piensa en violarme en público. Necesito tiempo. Necesito alejarme. Irme.

—¿Te gustaría un poco de postre? Y por "postre" me refiero a follarte hasta que se te caigan los ojos.

Siempre un caballero, pero tengo que luchar contra mis deseos.

—No, gracias. Debo irme.
—¿Irte? —exclama, sorprendido ante mi impertinencia.

Aparece el mesero para retirar los platos, pero Christian le lanza una mirada asesina y se va tan rápido como vino.
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 12:12 pm

Capítulo 37

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Me pongo de pie y me intento convencer de que es la decisión correcta. Si me quedo aquí, en este comedor con él, me violará.

—Ambos tenemos la graduación mañana.
—Me importa una mierda tu graduación. Quédate.
—Por favor... tengo que hacerlo.
—¿Por qué?
—Porque necesito espacio. Tengo mucho en qué pensar.
—Podría hacer que te quedaras —amenaza.
—No quiero que lo hagas...
—Cuando llegaste a mi oficina... mejor dicho, cuando tropezaste con mi oficina, pensé que eras la clásica sumisa que respondía "sí, señor" a todo. Pero veo que ahora estás tratando de desarrollarte como personaje, y eso no me gusta.
—Lo siento.
—Quédate.
—No... —repito, cada vez menos segura.
—Pasa la noche conmigo.
—¿Y no tocarte? No puedo.
—¿Por qué creo que esto es un adiós?
—Pues porque me voy...
—Te llevaré a tu coche.
—No es neces-

Se levanta de la mesa. Sin pagar la cuenta, me toma muy fuerte del brazo y me lleva hasta Wanda.

—¿Segura que esa chatarra te llevará sin problemas a tu casa?
—Sí. Es vieja, lo sé, pero me gusta. Me la regaló uno de mis padrastros. Ya no recuerdo cuál.
—Anastasia, creo que necesitas algo mejor.
—¿Qué quieres decir? No me digas que vas a comprarme un auto...
—Ya veremos... —dice en tono de amenaza.

Subo al auto, me quito los zapatos y bajo la ventana. Christian está mirándome. Su expresión es insondable y sus ojos oscuros.

Acelero y mis lágrimas empiezan a caer. Estoy sollozando, pero no entiendo por qué. ¿Es porque dejé plantado a mi posible violador? Estaba defendiéndome. Necesito más tiempo. Pensar es más difícil de lo que creía.

Si hago esto, si firmo el maldito contrato... ¿será mi novio? Me refiero a Christian, no al contrato. ¿Seré capaz de presentarlo a mis amigos, si tuviera? ¿Salir a jugar bolos con él? ¿Estaré condenada a ser azotada y mamarle el miembro las 24 horas del día, los 7 días de la semana? Creo que no lo haré. No me dejará tocarlo. No me dejará dormir con él. Sé que nunca he tenido novio, ni una pareja sexual, ni un hombre adinerado en mi vida, pero no sé si quiero esto para mi futuro.

Al menos le agradezco que haya respetado mi deseo de tener más tiempo para pensarlo. Sorprendentemente no me ha llamado ni me ha enviado mensajes de texto presionándome. ¿Será que mi amor por él ha comenzado a cambiar su personalidad controladora?

Enciendo mi laptop. Hay un correo de Christian.

De: Christian Grey

Asunto: Esta Noche

Fecha: 25 Mayo 2011 22:01

Para: Anastasia Steele

No entiendo por qué huiste esta noche. ¿Acaso no confías en mí? Sé que el asunto del CONTRATO es un ACUERDO enorme, pero espero fervientemente que consideres esta OFERTA. Realmente quiero hacer este TRABAJO.


Christian Grey
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Su correo me hace llorar aún más: sólo soy una adquisición más para su compañía. Mierda.

¿Será que por fin he empezado a desarrollar algo de amor propio? ¿Realmente deseo ser la esclava sexual de un millonario ridículamente atractivo? ¿Qué voy a hacer? No se pierdan el próximo capítulo de... 50 sombras de Grey.
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Re: 50 sombras de Grey E. L. James

Mensaje por gocuzero el Jue Jul 30, 2015 12:17 pm

Capítulo 38

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Christian está de pie sobre mí. Sólo lleva puestos unos viejos jeans rasgados como los del vocalista de Nickelback, nada más. Está empuñando una fusta de cuero. Yo estoy atada a la cama, jadeando y mordiendo mi labio. De repente, golpea fuertemente mi clítoris con la fusta y estallo en mil pedazos.

Despierto. Estoy jadeando y cubierta de sudor (espero). Santo infierno, ha sido sólo un sueño. Debí haberlo notado cuando vi que Christian no llevaba puesto su clásico traje gris. Pongo los ojos en blanco. Mierda, no sabía que se pudiera soñar con el sexo. ¿Fue algo que comí? Por lo sudada que estoy, empezaré a llamarlos "sueños húmedos".

Me levanto y me encuentro con Kate en la cocina. Está releyendo el discurso que dará en la graduación.

—Ana, por Dios, te ves terrible. ¿Cómo estuvo la cena con Mr. Perfecto?
—Comimos ostras.
—Uff... odio las ostras, pero no te pregunté por la comida. ¿Cómo era Christian? ¿De qué hablaron?

Trato desesperadamente de pensar en algo que me haya dicho Christian que no tenga que ver con azotes o inserciones anales.

—No le gusta Wanda.
—Ana, a nadie le gusta esa carcacha. Ni en un museo te la recibirían. ¿Pero eso es todo de lo que hablaron?
—Oh, Kate. Sólo hablamos de... umm... negocios. Cosas aburridas.

Kate se da por satisfecha con la respuesta pues sabe que soy aburrida.

Mientras, yo me sonrojo al recordar mi extraño sueño. ¿Qué demonios ha sido eso? ¿Es así como serán las cosas si me someto a Christian Grey? Mi Diosa Interior me dice que sí, mientras da saltitos y me anima agitando pompones de porrista.

Ray, mi padrastro-papá, ha conducido desde Montesano exclusivamente para asistir a la graduación. Llegamos a la Universidad y nos vemos inmersos en una corriente de humanidad punteada con omnipresentes togas negras y rojas que se dirigen al gimnasio.

—Buena suerte, Annie. Pareces nerviosa. ¿Ocurre algo?

Mierda, ¿por qué ha elegido justo este día para ser tan observador?

—No, papá. Es que este es un gran día —digo, mordiendo mi labio.

Hoy voy a ver a Christian.

El auditorio está lleno de gente. Me siento protegida por mi toga negra, anónima. No es que resalte demasiado sin ella. Mi corazón late con fuerza y estoy jadeando. Él está aquí, en algún lugar...

A las 11 aparece el rector, seguido por los vicerrectores y los profesores, todos vestidos de negro y rojo. Los últimos en subir al escenario son Kate, que va a dar el discurso de despedida, y Christian. Christian destaca por sobre todos con su traje gris a la medida y su cabello cobrizo brillando bajo las luces del auditorio. Se ve tan serio. Cuando se sienta, desabrocha su chaqueta y vislumbro su corbata... ¡mierda! ¡Esa corbata es...! Sí, definitivamente es la misma que usó conmigo la primera vez. No puedo quitar mis ojos de él, no sólo porque su belleza distrae tanto como siempre. Es obvio que lleva puesta esa corbata a propósito. Muerdo mi labio.

Dos chicas que están sentadas a mi lado empiezan a comentar sobre él.

—Oh... por... Dios. ¡Es tan sexy!
—Debe ser Christian Grey.
—¿Estará soltero?
—Ni idea, pero sólo sé que daría lo que fuera por ser la esclava sexual de ese hombre si tuviese la oportunidad.

Por Dios, son irritantes.

—Dicen que es gay —interrumpo, para ver si así se callan de una puta vez.
—Oh. Qué desperdicio... —responde una de ellas.

El rector empieza a recitar su aburrido discurso. Mientras lo hace, noto que Christian comienza a escanear sutilmente la sala en busca de su presa. Me hundo en el asiento, intentando pasar desapercibida, pero fallo miserablemente. Los ojos grises e inexpresivos de Christian Grey se clavan en los míos y comienzo a temblar como jalea. Me retuerzo incómodamente y me ruborizo.

De repente, la sala estalla en aplausos cuando Kate se apodera del escenario. Me siento tan orgullosa de ella que por un momento mis erráticos pensamientos sobre Christian son dejados de lado. Al menos por una fracción de segundo. Presto total atención a pesar de haberla escuchado ensayar mil veces el mismo discurso con anterioridad. Cuando termina, todos se ponen de pie y la ovacionan por más de 10 minutos.

El rector entonces vuelve a tomar la palabra.

—Y ahora, damas y caballeros, es un honor para mí presentar a un hombre que no necesita presentación. Gerente general de su propia compañía de extraordinario éxito. Un hombre auténtico y, sobre todo, un importante benefactor para nuestra Universidad. Por favor, démosle la bienvenida a Christian Grey.

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Mierda beatificada, Christian va a dar un discurso.
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gocuzero
Luna
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