EL SÉPTIMO ARTE

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Re: EL SÉPTIMO ARTE

Mensaje por Koryak el Jue Oct 31, 2013 12:41 am

HANNAH ARENDT

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LA COMPULSION A HACER EL MAL
 
(La reseña le pertenece a MMK, mi Jefe, si la ven larga, es porque va como artículo para un libro)
 
Esta película aborda un tema fascinante: la vida de la filósofa Hanna Arendt en su momento más polémico, cuando enuncia su teoría de la banalización del mal. Esta teoría suscita un repudio generalizado, incluyendo a casi todos sus admiradores y  seres cercanos. La directora, Margarethe Von Trota, nos presenta un film riguroso, que no cae jamás en concesiones comerciales, sino desarrolla el conflicto personal y la polémica ideológica-científica   a través de una narrativa apoyada en documentales y plena de incursiones en el pasado de la pensadora, así como de esclarecedoras miradas introspectivas. El ritmo es muy ágil y el lenguaje cinematográfico es brillante. La realizadora consigue una magistral integración de las características y conflictos subjetivos de su protagonista, sus teorías, su red de relaciones interpersonales  y el entorno social. Von Trota es secundada por un magnífico, elenco, del cual sobresale Barbara Sukowa, la  protagonista. Pero, dadas las características de nuestra revista, no nos detendremos en las múltiples virtudes de la película sino en los conceptos de la pensadora.
 
Hanna Arendt era una judía alemana de ideas progresistas que debió emigrar a Francia  en 1933. Al momento de la guerra fue internada en un campo de “detención”, del que logra fugarse y exilarse en USA. En este país hace una destacada carrera como filósofa, tanto en la academia como a través de sus publicaciones, lo cual le confiere mucho prestigio y respeto. Si bien incursionó en varios terrenos, su libro sobre los totalitarismos le permite acceder a un renombre inusual.
 
Adolf Eichman fue un cuadro superior del nazismo, uno de los máximos organizadores del plan genocida de los campos de concentración. Tras la derrota alemana fue ayudado por el Vaticano, como muchos otros, a huir con un documento falso de la Cruz Roja, y se refugia, con identidad apócrifa, en Argentina.
 
En 1960 un comando del Mossad, el servicio secreto israelí, lo detecta y secuestra, trasladándolo a Israel para ser juzgado públicamente. El gobierno israelí contrata a uno de los más destacados abogados penalistas alemanes para su defensa, y abre la puerta de las audiencias –que además fueron filmadas en su integridad- a numerosos periodistas extranjeros. Hanna Arendt se ofrece a un diario neoyorkino para asistir y redactar una serie de artículos.
 
Nuestra heroína asiste regularmente a las audiencias y estudia sistemáticamente las grabaciones de las mismas, así como otros documentos presentados. Su aguda penetración y su profunda capacidad de reflexión la conducen a cuestionar las aproximaciones en boga, muy inspiradas en conceptos psicoanalíticos, que consideraban que los asesinos como Eichman estaban determinados por una patología individual que los llevaba a convertirse en monstruos. Hanna Arendt descubre que el indiciado no tenía ningún rasgo de patología sádica, sino que era un “don nadie”, en todo semejante a cualquier persona “normal”. Su criminalidad no debía buscarse en una posición ideológica –el antisemitismo- ni en un trazo de su infancia, sino en su inserción en un sistema –una institución en el sentido institucionalista del término- que anulaba su capacidad de pensamiento crítico, su sentido de  la justicia y la moral, y lo conducía a servir sumisamente las órdenes recibidas. Eichman no era un teórico del mal, como Goebbels; ni un inventor inescrupuloso de maldades, como Speer; ni un científico sádico, como Menguele, pero su mediocridad no era un atenuante: Eichman era tan culpable como aquéllos y  muchos otros.
 
Hanna Arendt levanta una tempestad de acusaciones, particularmente entre los que nunca leyeron sus escritos. Destacan la de ser antisemita, pro nazi  y defensora de Eichman. Nada más lejos de la realidad. Hanna Arendt, como el autor de este comentario, consideraba que el secuestro, el juicio, la condena y la ejecución de Eichman fueron actos de plena justicia. Ella, como yo, se alegró cuando llegó la noticia que el genocida fue ahorcado. ¿Por qué no se defendió de las acusaciones, teniendo, como poseía, tantos argumentos y tantos espacios académicos y mediáticos  para hacerlo? Su personalidad la traiciona. La protagonista de esta historia es soberbia y omnipotente. Considera que sus teorías son claras y que sus acusadores carecen de información y criterio para evaluarla. Hay un dejo de desprecio hacia ellos que torna los pocos diálogos al respecto en un juego agresivo y mordaz. Hanna Arendt era presuntuosa y omnipotente, pero para nada antisemita ni nazi. Los dos primeros son defectos personales que tornan desagradable la relación con quien los padece. Los dos últimos son crímenes de lesa humanidad. Una prueba más de lo injusto de las acusaciones es que varias instituciones israelíes actuales le dieron apoyo documental a esta película, cosa que jamás habría pasado si les hubiese quedado alguna duda.
 
Como lo aclara, parcial y extemporáneamente, al final de la película, ella distingue perfectamente explicar un acto con exculparlo. Agregamos nosotros que los roles de administración de justicia y de pensamiento científico o filosófico son totalmente distintos, pero en este caso debieron haber sido complementarios. El juzgador se debe centrar en la persona, en el criminal, con la explícita intención de castigarlo. La pensadora se abocó a analizar las causas del crimen, con la utopía activa que la comprensión de esas causas podría ayudar a evitar que se vuelvan a cometer esas atrocidades. Eichman tenía plena conciencia de lo que hacía, por consiguiente era responsable de sus actos. Ningún argumento concerniente a las causas que lo llevaron a la comisión del delito permite considerarlo inimputable ni constituir un factor atenuante  Para el tribunal poca importancia tienen las motivaciones, lo que vale es el asesinato cometido, y la horca fue el destino correcto. Para la pensadora acerca del mal la distinción entre un enfermo mental y un sistema que deshumaniza es crucial. Un juez juzga un crimen y castiga al comitente, no es su función analizar las causas ni el sistema. Para el tribunal la tarea concluyó con el deceso del reo. Para la pensadora la tarea de reflexionar acerca del mal y de las circunstancias sociales que lo producen se prolongó por el resto de sus días.
 
La Alemania durante el nazismo cometió un conjunto de crímenes contra la Humanidad como no existe antecedente en toda la Historia. Asesinatos individuales, genocidios, robo, saqueo, tortura, esclavitud, violaciones, ataque contra poblaciones civiles no participantes en las hostilidades, y muchos etcéteras. Todos crímenes igualmente condenables, aunque el Holocausto fuese el más paradigmático. Fueron cometidos por decenas –quizás centenas- de miles de criminales, en su propio territorio y en todos los territorios ocupados, Fueron conocidos, aplaudidos y festejados (leyó bien, mi querido lector, ¡aplaudidos y festejados!) por muchos millones de alemanes, por no decir casi todos. Por supuesto hubo honrosas excepciones, que tampoco deben olvidarse sino ser recordadas con admiración Esa criminalidad masiva, desatada, ilimitada, no puede ni debe olvidarse, y es menester hacer todo lo posible por evitar que se repita. Esa fue la tarea que se impuso Hanna Arendt con los pensamientos y conocimientos por ella elaborados. Desgraciadamente la realidad le dio la razón a Hanna Arendt: innumerables ejemplos en las guerras coloniales posteriores, en las intervenciones militares imperialistas, en las represiones salvajes, obedecieron a la misma lógica: la anulación del pensamiento crítico y su reemplazo por la imperdonable obediencia cómplice.
 
La película deja de lado el centro de su teoría. El objetivo de la cineasta no fue incursionar en problemas teóricos ni epistemológicos, sino zambullirse en el interior tormentoso de su protagonista. Pero estos tópicos constituyen una centralidad en nuestra revista. Muy sintéticamente, ¿cuál es el eje primordial de los aportes de Hanna Arendt en el análisis de la criminalidad, particularmente los crímenes de estado? Quita el epicentro de la patología individual: no es necesario ser un psicótico, ni siquiera tener núcleos sádicos, para llegar a cometer atrocidades. El acento de su propuesta teórica es puesto en la organización social e institucional. Casi cualquier persona, incluida como engranaje ejecutor en un sistema, puede llegar a ser un torturador o un genocida. Hanna Arendt sostiene que hay sistemas que anulan la capacidad crítica de los sujetos, que llegan a visualizar la injusticia y la agresión como algo intrascendente, a lo que llamó la “banalización del mal”. La comisión de crímenes, a distinta escala, deviene algo “normal”, proceso que denominó “normopatía”.  La distinción entre las demás aproximaciones teóricas, centradas en lo individual, y la suya, que subraya lo socioinstitucional, es fundamental. La prevención de los crímenes de lesa humanidad se desplaza a la comprensión y transformación de los sistemas sociales e institucionales.
 
Milgram, un psicólogo social norteamericano, leyó profunda y adecuadamente los aportes de Hanna Arendt, y decidió, a principios de los sesentas, demostrar sus aciertos con metodología experimental y cuantitativa. Aprovechando su prestigio personal y el de la universidad a la que pertenecía, convocó a estudiantes de esa entidad académica para que colaborasen libremente en un experimento de aprendizaje, sin dar mayores precisiones. Cada voluntario A era situado aislado en una cabina desde la cual podía operar un equipo que actuaba sobre otro voluntario B situado en otra cabina, y que podía ser visto directamente y escuchado a través del equipo de sonido. El voluntario A iba formulando una serie de preguntas que le habían proporcionado, y si la respuesta era incorrecta debía apretar un botón de su equipo que producía descargas eléctricas dolorosas en el voluntario B. Las instrucciones decían claramente que a medida que aumentaban los errores se incrementaba la intensidad de la descarga eléctrica, que llegaba a un dolor intenso y ponía incluso en riesgo la salud de B. Lo que  A no sabía era que B no era un voluntario sino un actor, que no recibía ninguna descarga eléctrica, sino actuaba los supuestos efectos de las mismas, llegando a pedir o implorar que se suspendiese el experimento. Obviamente A dudaba, a veces preguntaba al profesor, que lo alentaba a proseguir sin dar mayores explicaciones, y hubo muy pocos sujetos que cuestionasen el sentido de  la investigación y se negasen a continuar.  El objetivo de la investigación consistía en probar que alguien elegido al azar, con alto nivel de escolaridad,  sin dependencia laboral o académica con el director de la investigación, obedecía órdenes inadecuadas, crueles y peligrosas para un tercero,  aún sin saber más que la ambigua instrucción de que era un experimento de aprendizaje, sólo movido por el prestigio personal del investigador. Milgram publica su trabajo como La compulsión a hacer el mal,  título que le “tomé prestado” para realizar este comentario. Unos años más tarde Baremblitt y yo, auxiliados por un nutrido grupo de colaboradores, recreamos una investigación semejante con médicos. Obviamente los aportes de Hanna Arendt fueron luego parcialmente relativizados, con la inclusión de algunos aspectos subjetivos que si bien no desplazan el epicentro de la causalidad lo complementan.
 
La película contiene un acierto más: el contraste, dentro de Hanna Arendt, entre el criminal Eichmann y su maestro idealizado y primer gran amor, el filósofo Martin Heidegger. Para este último lo que hace humanos a los humanos es su capacidad de pensar, que  él eleva a la máxima virtud de los congéneres. Pero a pesar de poseerla en forma destacada se vuelve nazi, sin ninguna presión institucional para ello. Hanna Arendt no se engaña, y a pesar del dolor que le produce su constatación, condena y desprecia a su ex maestro y ex amante. Aunque nunca lo dice con palabras, es obvio que para ella, a diferencia de la administración de justicia, el filósofo era mucho más culpable que el asesino.


 

 
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Re: EL SÉPTIMO ARTE

Mensaje por Fenix de hielo el Jue Jul 10, 2014 10:17 pm

Una película relativamente moderna, que raramente me gustó, ya que las películas de hoy día no me parecen buenas. Y mucho menos de acción, que es un género que me gusta poco y nada. No obstante me gustó mucho la trama.



Una info bien completa de la wilkipedia:

Taken (titulada Búsqueda Implacable en Latinoamérica y Venganza en España) es una película de acción francesa,2 3 protagonizada por Liam Neeson, Famke Janssen y Maggie Grace. Está dirigida por Pierre Morel escrita y coproducida por Luc Besson.

Bryan Mills (Liam Neeson), agente jubilado de la CIA y Fuerzas Especiales experto en seguridad, quiere pasar más tiempo con su hija Kim de 17 años (Maggie Grace), que ahora vive con su ex esposa Leonore (Famke Janssen) y su rico padrastro, Stuart (Xander Berkeley), un millonario de Beverly Hills California.

Cuando Sheerah, una diva del pop (Holly Valance), llega a la ciudad, Bryan es contratado por un amigo ex CIA, para ser miembro de la seguridad durante un concierto. Después del espectáculo, la diva es atacada con un cuchillo, pero Bryan deshabilita al agresor. Agradecida, Sheerah manifiesta cierto interés en la hija de Bryan después de enterarse de que Kim quiere ser cantante. Sheerah le da su información de un contacto todo pagado.
Al día siguiente, Bryan descubre que Kim quiere tomar unas vacaciones a París con su amiga Amanda (Katie Cassidy) para visitar los museos y mejorar su francés. A pesar de sus preocupaciones iniciales sobre la seguridad del viaje a Europa, Bryan está de acuerdo para permitir que Kim vaya, pero que mantenga a todo tiempo la comunicación.
Le da un teléfono internacional especial para que lo llame cuando llegue y todos los días antes de dormir. Más tarde, descubre que su verdadero plan de viajar a Europa es seguir a la banda U2 en su gira por varios países de Europa. Leonore, harta de la sobreprotección de Bryan, le advierte que la tiene que dejar libre o la perderá. Cuando llegan al aeropuerto Charles de Gaulle, Kim y Amanda conocen a la salida para tomar un taxi a un encantador francés llamado Peter (Nicolas Giraud) que atrae la atención de Amanda. Peter ofrece invitarlas a una fiesta y averigua la dirección de las chicas, y algunos datos más para ir a buscarlas.

En el departamento de París, Kim recibe una llamada telefónica de su padre, ya que ella había olvidado llamarlo al llegar. La joven responde en el cuarto de baño, ya que Amanda tenía la música a todo volumen y bailaba. Entonces, súbitamente todo cambia; desde la ventana del cuarto de baño del departamento, Kim ve a unos hombres entrar al cuarto principal del piso, quienes golpean y secuestran a Amanda. Kim desesperada y horrorizada se lo dice a su padre por el teléfono. Este le da instrucciones de que se esconda debajo de una cama en un dormitorio junto al baño en el departamento, y que cuando se la lleven los secuestradores, que deje el celular ahí y grite toda la información de los secuestradores que pueda en el momento del secuestro, para que él la pueda escuchar: peso, altura, tatuajes, etc. Bryan conecta el celular a una grabadora para que un amigo ex analista de la CIA trate de obtener información de los secuestradores.
Bryan obtuvo información importante acerca de los secuestradores cuando Kim gritó todo lo que pudo sobre ellos, antes de que se la llevaran secuestrada del departamento. En resumen, Bryan habla con Marko (Arben Bajraktaraj), uno de los secuestradores, advirtiendo que posee ciertas habilidades especiales que pueden convertirlo en una pesadilla para él, a menos que liberen a su hija Kim, si lo hacen, él no los perseguiría y olvidaría todo; y si deciden secuestrarla, el los encontraría y los asesinaría. El secuestrador le responde "buena suerte" antes de romper el teléfono. Más tarde, Bryan le pasa la llamada grabada a su amigo Sam, informante de la CIA, para tratar de obtener información sobre los secuestradores.

Después de esto, Bryan empieza la búsqueda de su hija Kim en Francia, con un límite de 96 horas, ya que según estudios de inteligencia de la CIA, cuando este tiempo termine, le será imposible volver a encontrarla porque ha sido secuestrada por una banda albanesa de trata de blancas, que las enganchan a las drogas y luego las prostituyen. Si Bryan no logra encontrar a Kim en este tiempo, quizás ya no la encuentre jamás.

Cuando Bryan viaja a París, encuentra el teléfono de su hija en la habitación de donde la secuestraron y a partir de allí, lleva una búsqueda en París, que combina inteligencia de la CIA (incluso para burlar a la policía parisina), y mucha energía física, pues debe pelear contra los combatientes armados que secuestran a mujeres en Francia, e incluso debe asesinar a varias personas. Finalmente, Bryan encuentra el escondite de los mafiosos albaneses y se infiltra haciéndose pasar por un agente de negocios. Logra reconocer al secuestrador de Kim al engañarle para que acabe diciendo "buena suerte". Bryan mata al resto de secuestradores y deja inconsciente a Marko, para después encontrar a Amanda, muerta por sobredosis. Bryan interroga y tortura a Marko hasta que éste le revela que Kim fue vendida a Patrice Sanclair, un traficante de mujeres vírgenes; entonces Bryan se marcha dejando a Marko morir electrocutado.
Ya en el edificio de Sanclair, Bryan consigue encontrar a Kim, que había sido vendida por 500.000 euros a Raman, un jeque árabe (Nabil Massad). Los hombres de Raman llevan a Kim al yate del jeque, tras la pelea con en el yate, Bryan mata a Raman y logra rescatarla antes de perderla para siempre. De regreso en Los Ángeles, Bryan presenta a Kim a Sheerah para ayudarla a conseguir su sueño de ser cantante.


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Re: EL SÉPTIMO ARTE

Mensaje por Koryak el Miér Jul 16, 2014 11:36 pm

¿Y Liam Neeson actuó bien? ¡Es que es un pelmazo!!

Luego nos platicas también de "Veneno para las Hadas" sip?


 

 
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Re: EL SÉPTIMO ARTE

Mensaje por Fenix de hielo el Jue Jul 17, 2014 6:58 pm

@Koryak escribió:¿Y Liam Neeson actuó bien?   ¡Es que es un pelmazo!!

Luego nos platicas también de "Veneno para las Hadas" sip?


Si, actuó bien. Está también la 2, que pasaron el otro día en un canal de cable, siendo una continuación. Y parece tuvo exito, porque según lei en la web, se planea para el 2015 estrenar la 3. Pero a mi me gustó más la 1 que la 2, aunque esta última también es buena peli.
Después abro una carpeta de Veneno para las hadas.



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Re: EL SÉPTIMO ARTE

Mensaje por Koryak el Jue Jul 17, 2014 9:14 pm




BORGMAN.  una película inquietante, un poco larga, pero lo único que deja de manifiesto es algo que  la élite ya nos comunica por todas
las formas y medios:   EL CONTROL MENTAL.


 

 
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Re: EL SÉPTIMO ARTE

Mensaje por Fenix de hielo el Dom Ago 10, 2014 8:44 am

He estado viendo un par de peliculas de Narciso Ibañez en youtube.
Que buen actor, la verdad!! Esas películas de antes tenían mucho mejor nivel, no como las de ahora. A partir de los 80 el cine cayó en declive a velocidad estrepitosa.

Bueno les comparto una pelicula con Narciso Ibañez, que he visto, por si quieren luego comentar.



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Re: EL SÉPTIMO ARTE

Mensaje por Fenix de hielo el Dom Ago 24, 2014 10:35 am

Bueno, una entretenida y culta película para ilustrarse a grandes rasgos en la historia de la filosofía, aunque el libro, que lei hace ya varios años. supera en mucho a la película.



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Re: EL SÉPTIMO ARTE

Mensaje por Koryak el Dom Ago 24, 2014 9:19 pm

Ni bien la vea te comento che.




Director Dietrich Brüggemann
Guión Anna Brüggemann, Dietrich Brüggemann
Reparto Florian Stetter, Franziska Weisz, Lea van Acken

Vía Crucis (Kreuzweg, 2014) de Dietrich Brüggemann se centra en María, la hija mayor de una familia de católicos fundamentalistas, quien decide dar la espalda a la vida moderna y seguir el camino del autosacrificio y penitencia de Jesús para alcanzar la santidad y con ello ver realizado un anhelo secreto. El filme está divido en 14 capítulos simbolizando las Estaciones de la Cruz, que siguen el recorrido que Jesús efectuó durante su calvario. Y cada capítulo está compuesto por una escena filmada prácticamente a cámara fija, y en donde la trama se desarrolla siempre a cuadro. Una cinta polémica, que aborda temas como el fanatismo religioso, la intolerancia, la violencia intrafamiliar, y el altruismo desmedido en la sociedad del siglo XXI.

El Camino de la Cruz (o Estaciones de la Cruz) es la representación a través de la vida de esta chica de 14 años, de las 13 "estaciones" de la vida de Cristo hasta su sacrificio en la cruz.

La joven María -su nombre reviste también una importancia parabólica en relación con la madre de Cristo-, procedente de una familia católica donde la omnipresente y opresora madre domina todos y cada uno de los asuntos familiares, sigue con devoción su catecismo a la vez que su fe se pone a prueba a raíz de las tentaciones y aspiraciones propias a su edad. El conflicto inherente a esta situación la llevará hasta decidir ofrecer, siguiendo el ejemplo de Cristo, su vida en sacrificio, para que su hermano de cuatro años recupere como en un acto milagroso su habla inmediatamente después de la muerte de María.

El sentido parabólico de esta narrativa con la vida de Cristo no pasaría de ser un asunto poco interesante, ingenuo y de poco interés en materia cinematográfica si el cineasta Dietrich Brugemann, nativo justamente de la muy católica Baviera en el sur del país, no había logrado imponer tanto desde el punto de vista estilístico como de contenido una dirección muy eficiente y a la vez lineal y extremadamente austera. El calvario de esta chica y el evidente retrato crítico de la imposición de un endocrinamiento de todo tipo que aquí resulta ser aquel de fe católica transcienden con tanta más fuerza que Brugemann adopta una línea narrativa depurada a través de una serie de secuencias que a veces recuerdan y tienen una fuerza similar al cine de gran cineasta austriaco Michael Hanecke.

 :pinka: 

Una muy buena actuación de parte de  María, la víctima  (Lea van Acken) y de la  Madre, la victimaria (Franziska Weisz).  Los católicos suelen criticar severamente el fundamentalismo islámico, sin observar que el fundamentalismo lo es en cualquier ámbito y solo es regido por la "razón" de la sinrazón.

La película está hábilmente manejada por su Director, quien hace un recorrido correcto y sin exageraciones de los momentos cruciales en la vida de Jesús con los de María, la víctima de este drama religioso.  Más allá de una simple película, el director nos advierte, por medio de María, que la música de Rock, Gospell e incluso el Jazz, es música satánica, algo que hace reir al ignorante público y lanzar un "¡es el colmo"!.  No nos está mintiendo el Director, esto no tiene que ver con fanatismos religiosos, aunque encaje perfecto en la situación.   David Bowie (y no solo él), declaró que el rock era música satánica, era la música del Diablo, que se había diseñado exprofeso para rendirle culto a ÉL, que nosotros no lo sepamos, o no lo creamos, no le quita veracidad a los orígenes de esta música.

María lo cree, ya está manipulada para ello.  Confiesa pecados que no tiene y el sacerdote la hostiga para que le diga más pecados que ella tendrá que elaborar en su pensamiento para respaldar un comportamiento "erróneo", que la colocarían fuera del camino a la santidad.

Ha decidido sacrificar su vida en aras de alcanzar los objetivos celestiales y para los que ha vivido al márgen de cualquier "frivolidad" de una chica de su edad.

Dietrich Brüggemann (Director) hace un cierre inteligente, sobrio de la película acorde a su temática, un cierre que solo en el momento de abrirse la cámara uno se percata que justo así, debía finalizar VIA CRUCIS.

Por supuesto, altamente recomendable


 

 
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